Columnistas | Panorama ProvincialViernes, 11 Octubre, 2013 - 08:45

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La relación entre la inseguridad y las elecciones

Por Juan Carlos Andrada (*)

Hablemos de la inseguridad y su relación con las elecciones del 27 de octubre. No hay nada peor para el vecino que experimentar vulnerabilidad e incertidumbre. La violencia y los delitos elevados a la enésima potencia como en la presente coyuntura pueden ser determinantes. 
Saberse al alcance de un daño o no conocer con certeza qué va a pasar con la política de  seguridad en la provincia, afectó la normalidad de la vida del ciudadano. Da la impresión que hasta la identidad del catamarqueño se alteró con costumbres anexas para extremar cuidados y no padecer la inseguridad.
Aunque en versión miniatura por la cantidad de habitantes, nada que envidiarle a los porteños. Cuando escuchamos una noticia sobre un robo, asesinato o violación, no estamos seguros si fue en Buenos Aires o Catamarca. Cómo será que preguntamos varias veces dónde fue.
Empero, la incertidumbre y vulnerabilidad que siente el ciudadano (votante), tendrán sin duda una fuerte incidencia en los resultados de la próxima contienda electoral, con costos políticos para el Gobierno en la misma proporción que la inseguridad se vivencie y se incremente a diario.

 

Opciones electorales sin propuestas
Sin embargo, el catamarqueño también advierte que faltan propuestas para superar la falta de seguridad desde el Frente Cívico y Social como Tercera Posición. Esta ausencia de ideas o respuestas genera en el vecino la misma sensación de debilidad o fragilidad en lo personal ante el delito que crece.
A pesar de las muertes, que lamentamos por los crímenes sucedidos en estos últimos meses, el dolor de los familiares, la  maldad expuesta en cada acto de los delincuentes, quedarse en la crítica descriptiva de los hechos que golpean a Catamarca, le juega en contra a la oposición.   
Además, la gente reconoce que, si bien puede endilgarle al Gobierno incapacidad por no poder hacerse cargo hasta aquí del tema inseguridad, no se le escapa que los procesos de desintegración tienen que incubarse durante años antes de parir el engendro.
El catamarqueño sin duda registra la coyuntura, la eclosión, la revelación del síntoma que solo pudo hacerse visible tras muchos lustros bajo el calor de la desidia sistemática. A esta situación no se llega así no más. Hay que ser irresponsable políticamente mucho tiempo para conseguirlo.
En una provincia chica y con los fondos extraordinarios que recibió Catamarca, era más fácil contener a los jóvenes que excluirlos. No obstante, los políticos de turno se gastaron la plata al tiempo que defraudaron y postraron a la clase social de mayor vulnerabilidad.

 

Alternativas lapidarias
Esto no exime al Gobierno de su responsabilidad. Hay dos alternativas igualmente lapidarias. O nunca hubo una planificación para contrarrestar la delincuencia o hubo un plan tan pobre y mediocre que el fracaso estrepitoso repercutió en toda la gestión kirchnerista.
De todas formas, lo que no debe hacer el oficialismo es lo mismo, y lo único que hace la oposición: hablar del otro. Si la oposición se pasa hablando del oficialismo y el oficialismo reacciona hablando de la oposición, es un ejercicio de suma cero donde perdemos todos.
En vez de enfocarse en el problema de gestión, se dedica a devolver agresiones a adversarios políticos que por lo pronto no aportan ninguna solución. El Gobierno tiene que decir cómo va a resolver la inseguridad en la provincia, sin preocuparse de las críticas de la oposición .
La administración Corpacci debería ocuparse de esta problemática sin distracciones, con todos los organismos  involucrados.  El discurso oficial debería reflejar notablemente su preocupación por la seguridad de los catamarqueños en el Presupuesto 2014.

 

El crimen de la Corte
La Corte de Justicia cree que el problema no la rosa. Vive en otro mundo mientras los pibes se matan. “El mayor crimen está ahora, no en los que matan, sino en los que no matan pero dejan matar” (José Ortega y Gasset).
Retroceder ante el peligro da por resultado aumentarlo. La injusticia es una amenaza en todos lados. Hay que volver a lo elemental, ¿no le parece señor juez? “El modo de contener los delitos y fomentar las virtudes es castigar al delincuente y proteger al inocente” (Manuel Belgrano).
  
 

Políticos complacientes
Creo que si hacemos memoria juntos nadie se va a acordar desde cuándo improvisamos en estos temas. “Hay peligro en los cambios temerarios, pero igual o mayor peligro hay en el conservadurismo ciego” (Henry George).
Mientras lo provisorio amenazaba con cada hecho delictivo aislado en transformarse en definitivo e invariable, no fuimos capaces de abordar la inseguridad en tiempo y forma para no lamentar la pérdida de todas estas víctimas del sistema.
Porque no hay vicios que no encuentre entre la alta sociedad apoyos complacientes. Todas las muertes por falta de seguridad y planificación es responsabilidad del Estado, incluye actuales y ex funcionarios.
20 años del Frente Cívico, con tanto tiempo en el poder, y a poco de haberse ido del mismo, cómo negar que la fuerza que gobernó la provincia durante dos décadas no tiene nada que ver con lo que pasa, sea bueno o no tanto. “El mayor peligro de los gobiernos es gobernar demasiado”. (Conde De Mirabeau).

 

Entre la vida y la muerte
No obstante, aunque no nos agrada que se nos recuerde cuán débiles somos, cuán delicados son los equilibrios, el camino a la seguridad o la inseguridad es el terreno de la vida y la muerte. El diseño de políticas de contención social es de importancia vital para cualquier provincia.
Por qué no usan la cabeza los que se consideran históricos líderes de las fuerzas mayoritarias para algo bueno, aparte de las picardías electorales de cómo poner y sacar nombres en las listas de candidatos o meterse en las internas de otras fuerzas políticas.
Dónde están los estrategas, lo que critican por todo y por nada, los armadores de la ingeniería electoralista 2013-2015. Dónde están los “cerebros de la política” que para salvar la vida de los chicos drogadictos que se pierden, no se les cae una idea.

 

Corpacci, Mera, Chipitelli
Mientras, la Gobernadora encabeza reuniones con Gendarmería y la Policía Federal para devolverle la tranquilidad a la gente, "independientemente de los tiempos electorales" -según dijo-, el vicegobernador Dalmacio Mera impulsó un Foro de Seguridad entre todos los poderes que, aunque numeroso y bien intencionado, fue despreciado por propios y extraños. Ente ellos, funcionarios de la actual gestión y la mismísima Corte, cuya soberbia los distanció hace tiempo de los humildes que reclaman justicia y lo seguirán haciendo.

 

Por Juan Carlos Andrada (De la Redacción del Diario LA UNION)

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