Columnistas | Panorama MineroMiércoles, 16 Octubre, 2013 - 09:00

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Gobierno-Glencore: riña judicial

Por Juan Carlos Andrada (*)

Tomó dos temas. La decisión del Gobierno de Catamarca de ratificar la batalla judicial a una de las empresas multinacionales más grande del mundo, como Glencore, por Cerro Atajo. Y, dos, la relación entre agua y minería que no puede acabarse en el simple cobro de un canon por el uso del recurso hídrico.
En el primer caso, el trámite judicial fue confirmado por el presidente de la empresa estatal Camyen, David de la Barrera. Con esta actitud oficial, se puso en pésimas relaciones a la empresa minera que tiene Agua Rica y Cerro Atajo como opción de compra (según el contrato), con el Estado provincial, que reclama para sí la propiedad minera de esta última.
Glencore explota en este momento Bajo La Alumbrera, va a explotar los bajos, tiene Filo Colorado, Cerro Blanco (donde está uno de los principales yacimientos de esa zona minera) más Cerro Atajo y Agua Rica.
Entre propiedades, actividades de explotación y opciones para explorar y explotar, la multinacional tiene el 90 por ciento del área de reserva del plan geológico minero Tucuman- Catamarca. Puntos estratégicos de un cordón montañoso que puede ser aprovechado en forma racional (no intensiva), y que nos permite hablar de 100 años de minería para los catamarqueños.
 
A instancias superiores
El punto es que si bien hoy estas propiedades mineras las tiene Glencore, mañana pueden ser vendidas a otra compañía. Pero no es Agua Rica o Alumbrera solamente. El área 55 del Plan NOA está en manos de Glencore. En este caso, la opción de compra de Agua Rica incluye Cerro Atajo, que forma parte de un polo de desarrollo que los privados no conciben individualmente. Es decir, no comprarían Agua Rica si no estuviera ya funcionando Alumbrera, y si en el paquete no estuvieran también Cerro Atajo y los otros yacimientos mineros.
De manera que no solo nos estamos peleando con uno de nuestros socios más importantes, y la empresa privada de mayor incidencia en la economía local y regional, sino que no podemos ignorar que se trata de una de las mineras de mayor envergadura en el nivel internacional. Con estos antecedentes, es difícil imaginarse en un pleito judicial con esta mega empresa que lidera proyectos mineros y exportaciones en el mundo.
Ninguna empresa de esta magnitud hace una presentación judicial y después se echa para atrás. Como el Estado provincial también se plantó, se originó un choque de intereses, que se podría haber evitado con un acuerdo extrajudicial o de partes.  
De todas formas, las cosas no terminan aquí, sino que por el contrario recién empiezan. En algún momento se van a tener que zanjar estas diferencias legales, pero será dentro de cuatro o cinco años, cuando se quiera poner en marcha Agua Rica. En lo judicial, se segurirá en instancias superiores.
 
Exigimos compensación
Con relación al punto 2 de este articulo, el planteo es que la relación entre el agua y la minería es más compleja que el simple cobro de un canon. Agrego que hay situaciones económicas en que en la relación costo/beneficio la explotación minera no se justifica.
En este sentido, una de las vulnerabilidades que tuvo Catamarca cuando puso en marcha la explotación del litio fue no cobrar el canon de agua. Las empresas que trabajan en la zona de Antofagasta de la Sierra, por ejemplo, no pagaron nunca por el vital elemento.
No es todo. Sacan el mineral, tienen el centro de operaciones en territorio salteño, no hay valor agregado en Catamarca, las ganancias, utilidades o regalías son insignificantes, la mano de obra es casi nula y, encima, ¿no pagan por el agua?
Por lo tanto, reclamamos públicamente una “compensación” por este concepto a las empresas, que durante años hicieron uso de ella sin abonar un centavo. Por otro lado, si quieren ser sustentables los nuevos proyectos articulados por el Gobierno deben encararse de otra manera.
 
“El collar más caro que el perro”
No es hacer minería de cualquier forma y a cualquier costo. No nos sirve si la actividad se lleva el mineral, utiliza el agua y no deja a los catamarqueños ganancias significativas, aparte de que como dijimos afecta notablemente los recursos hídricos de la provincia. 
Recuerdo que hace unos diez años, aproximadamente, el vecino país de Chile estaba interesado en llevar agua de Antofagasta para sus industrias. Los chilenos saben que la zona es un importante reservorio del vital elemento, tan estratégico como el mineral que tenemos en la puna. 
El litio, sin valor agregado, con regalías que son bajísimas y agua que no se paga, me recuerda a un dicho campestre que decía mi abuelo, molesto, cuando deducía que “el collar era más caro que el perro”.
 
Negocio: que el mineral sea de Catamarca, pero el agua de Salta
Pero falta un pequeño-gran detalle. El área está también en una disputa judicial. Otro dato es que no hay antecedentes de que en los Gobiernos democráticos de Argentina se haya resuelto un problema limítrofe. Entonces, mientras se define este tema barajemos algunos otras alternativas.
Si el problema de límites va a seguir “pendiente”, deberíamos ver la forma de que en la explotación no utilicen nuestra agua. Que saquen el mineral pero dispongan recursos hídricos de la cuenca salteña o comiencen a pagar el agua como corresponde.
Esto no significa no tener minería de litio, sino que Catamarca aporte el mineral, y que  entonces el agua se extraiga de Salta, donde además está el centro de procesamiento de esa actividad. Que los interesados tomen los recursos hídricos de esa provincia y hagan todo el procedimiento directamente allí.
 
Perder hoy para ganar mañana
Lo que pedimos desde aquí es ser inteligentes para explotar los  recursos. En el caso del litio, las ganancias son insignificantes. Es esa minería que le deja muy poco, casi nada, al Estado catamarqueño. 
Si uno hace una mirada para los próximos 50 años, el recurso hídrico de la puna se va a convertir en un reservorio de agua de vital importancia para transportar y procesar en zonas industrializadas. En todo caso, la utilicemos para nuestras industrias.
Porque si el negocio no es conveniente podemos hacer un esfuerzo y despreciar esos pequeños porcentajes que deja la minería de litio, para no malgastar el agua, hasta tanto se den otras condiciones para su explotación. 

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