Columnistas | Panorama ProvincialViernes, 25 Octubre, 2013 - 08:50

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Con la daga atravesada

Por Juan Carlos Andrada  (*)

Lo bueno de las elecciones es que va a permitir que se le caiga la venda de los ojos a las distintas fuerzas políticas de la provincia. Más allá de los resultados, cada sector va a tener certeza de la preocupación y la incertidumbre que arremeten a diario al catamarqueño común.
Sin embargo, lo curioso es que si bien los dirigentes se van a sacar las dudas sobre qué piensa el pueblo, los políticos de campaña no han podido bajar la perplejidad, duda, insatisfacción que sufre la comunidad en torno a los temas ineludibles de agenda pública.
Nadie dijo cómo se van a solucionar los problemas como la inseguridad y la falta de trabajo que persisten clavados como una daga en el cuerpo social. Es increíble, pero tenemos que reconocer que ante tan gravísimos problemas se fueron en pura cháchara nomás.
De manera que hay una relación entre política e incertidumbre que no le hace justicia al vecino. Los candidatos y los frentes terminarán conociendo quiénes serán los ganadores, pero la sociedad no obtiene respuestas, por lo que los vacíos subsistirán lo electoral.

 

Más allá del 27
Estas dudas que le quitan la tranquilidad al ciudadano generan un estrés social que no se irá con la contienda del 27, sino cuando las personas con responsabilidad institucional den a conocer cómo enmendar y solucionar el problema de inseguridad.
Atendiendo que la política tiene como principal objetivo ordenar y por consiguiente reducir la incertidumbre, la elección será una expresión de aprobación o desaprobación a la alianza que administra la provincia, e incluso la oposición, sobre estos temas en particular.

 

Liderazgos en juego
Si bien las elecciones son para cambiar las cámaras o renovar parcialmente el Poder Legislativo, el Ejecutivo nacional, provincial y municipal entiende que un resultado desfavorable puede paralizar los proyectos que promueven la Presidenta, la Gobernadora y los intendentes.
Obviamente que no es lo mismo en el nivel nacional que local. Hay que ver hasta qué punto la oposición, en los distintos niveles de análisis mencionados, representa una amenaza para el oficialismo.
Si no constituye un peligro, se confirmaría en la elección una centralidad y un liderazgo incuestionable. Empero, si el sector opositor significa un verdadero riesgo electoral, se desvanece o mengua de alguna manera la figura del líder.

 

De peronista a peronista
Hay que ver si los votos que se van de la alianza que gobierna (FPV-PJ) hacia otras fuerzas justicialistas tienen que ver con una desaprobación que se le hace no solamente al Gobierno sino también al peronismo desde sus propias entrañas.
Si hay una valiosa cantidad de votos que se traslada a la fuerza del gastronómico Luis Barrionuevo (Frente Tercera Posición), simboliza una descalificación no solo a la gestión oficialista sino también al peronismo de esta administración.
A Barrionuevo las mediciones le dan muy bien en Capital pero la orgánica del PJ conducida por la Gobernadora, Lucía Corpacci, confía en el triunfo en el interior.  La gestión kirchnerista en el interior fue afortunada, políticamente categórica.
Si así fuera, “Luis” tendría el piso que busca pensando en 2015 pero el FPV lograría una hazaña histórica recuperando el Senado para el peronismo luego de décadas en manos del Frente Cívico.  

 

Voto enojo/Voto castigo
El ex gobernador radical Eduardo Brizuela del Moral estuvo muy cerca en las PASO del oficialismo, aunque con la ayuda de José “Chichí” Sosa. Los más optimistas cuentan con los votos del Alternativa Progresista, aunque el líder de la CPR se quedó afuera. 
Estamos acostumbrados en el nivel nacional y provincial a largos períodos de mandatos. Lamentablemente se hizo una costumbre. Pensemos en los últimos presidentes de la Nación o el Frente Cívico en Catamarca.
Brizuela desde la universidad, como intendente o ex primer mandatario estuvo 20 años gobernando. Esta tendencia no es buena noticia, pero es lo que dicta la historia. El radicalismo lo sabe y teme que el peronismo permanezca igual lapso. 
La dependencia casi exclusiva del radicalismo de la figura de Brizuela del Moral tiene asustados a los radicales y seguramente entrará en estado de alerta porque para abajo nadie mide con peso propio. Sería una deshonra aspirar únicamente a capitalizar el voto enojo de la gestión Corpacci. El radicalismo y sus aliados apuestan a quedarse también con Capital.

 

Criterios devaluados
En esta oportunidad no hay criterios que den seguridad electoral ni encuestas que valgan, por eso nadie se anima a asegurar y lo cree realmente que ya son ganadores. No se sabe lo que va a pasar, hay muchas dudas, en todos.
El razonamiento economicista suele tener mayor peso a la hora de considerar el voto. Ver cómo está la situación económica y de bolsillo de la gente siempre ayuda electoralmente. La medida debe guardar siempre relación con la inflación.
El criterio de que los radicales van a votar radicales y el dicho de que “para un peronista no hay nada mejor que otro peronista” son conceptos anacrónicos que no garantizan nada. Sitiado por los problemas, el vecino sale a la calle y se ve obligado a mirar más allá de los partidos políticos y los fanatismos.
El voto del ciudadano es a veces el único contacto que los políticos tienen con la realidad.  Por eso, muchos solemos festejar esta posibilidad, aunque sea una elección para renovar parcialmente el Poder Legislativo.

 

Por Juan Carlos Andrada (De la Redacción del Diario LA UNION)

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