Columnistas | Panorama ProvincialJueves, 14 Noviembre, 2013 - 07:25

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Mientras dormíamos

Por Ariel Brizuela (*)

No es la primera vez que desde esta columna se aborda la situación limítrofe y política con la "hermana" provincia de Salta.
Ya lo dijimos, pero lo reiteramos. Acá no hay conflicto de límites. Hay lisa y llanamente una usurpación, y debe ser la Justicia, en este caso la Suprema Corte, quien confirme el flagrante delito tipificado en el artículo 127 de la Constitución nacional.
Partiendo de la premisa que Antofagasta de la Sierra y sus recursos son nuestros, debo confesar mi indignación ante una nueva noticia del avance salteño sobre suelo catamarqueño, sin que los responsables de frenar el avasallamiento hagan algo.
¿Algo dirá usted? Sí, por ejemplo apostar personal de seguridad en la zona limítrofe real -no la que dicen ellos-, y defender la soberanía provincial, hasta tanto la SCJN se expida sobre la demanda jurídica iniciada en 2007.
 
Malas noticias
¿Cuál es la novedad periodística que nos sacudió? Que además de los recursos hídricos y mineros (quizá sobre la mayor reserva mundial de bórax, litio, potasio, oro, plata, cobre, zinc, entre otros), las agencias de turismo salteñas "venden" las bellezas naturales de nuestra puna antofagasteña como propia. Incluso, con falacias propagandísticas. como que el "único acceso terrestre" es desde el Norte, por supuesto partiendo desde su Capital y recorriendo su provincia hasta llegar al exótico paraje.
Esta actividad se viene desarrollando sin que Catamarca, a través de la dirección de Fiscalización y Competitividad Turística, accione contra las empresas salteñas, que no  solamente entran con turistas -mayormente extranjeros- como "panchos por su casa", sino que le quitan trabajo a las agencias locales que se esfuerzan por brindar ese paquete.
Sin dudas que la cosa no es de ahora. Son años de marketig salteño vendiendo no solamente sus atributos, sino todo lo cercano -y no tanto- a sus dominios, por caso Santa María y Amaicha del Valle, anexado a su circuito de Cafayate.
En contrapartida, poco y nada se hace -a menos que no lo sepamos- desde la secretaría de Turismo para defender con acciones del mismo tenor nuestras pertenencias, restringiendo pura y exclusivamente nuestra temporada turística a la Fiesta del Poncho.
 
La historia y la ley de nuestro lado
La centenaria legislación que marca los límites entre nuestra provincia y la vecina norteña es abundante y muy clara:
El 9 de enero de 1900, se crea mediante la Ley 3906 el Territorio Nacional de Los Andes, y por decreto del 19 de mayo de 1904, se realiza la división administrativa de ese territorio, dividiéndose en 4 departamentos: Susques, Pastos Grandes, Antofagasta de la Sierra y San Antonio de los Cobres, y estableciéndose sus límites.
En el tema que nos ocupa, hace 109 años se estableció que el límite entre Pastos Grandes (Salta) y Antofagasta de la Sierra (Catamarca) eran los picos de los cerros Azufre, Archibarca y Ratones.
Años más tarde, cuando el Territorio Nacional de los Andes desaparece como tal y sus departamentos son incorporados a las provincias, mediante decreto 9375 del 21 de setiembre de 1943, se establece que Susques pasa a pertenecer a Jujuy, Pastos Grandes y San Antonio de los Cobres a Salta, y nuevamente queda ratificado que Antofagasta de la Sierra es de Catamarca con los límites, respecto de los departamentos salteños establecidos 39 años antes. Clarito.
De esa manera, nuestra provincia, mediante decreto Nº 107, del 26 de enero de 1944, declara anexado el departamento Antofagasta de la Sierra y quedan establecidos los límites de la siguiente manera: al norte, el límite sur de Pastos Grandes, al Este la Cordillera Oriental (cerro Inca Huasi) hasta el cerro Ratones; al Sur, la Cordillera de San Buenaventura, y al Oeste el límite con Chile.
Si se observa un mapa aprobado por el Instituto Geográfico Militar (no trajinado como los mapas virtuales del Google Earth), se observa que el límite con Salta es una perfecta línea recta, cuyos puntos de unión son los picos de los cerros Cortaderas, Ratones e Inca Huasi.
De ahí hacia el sur es Catamarca. Claramente. Desde esa línea imaginaria, pero precisa porque las montañas no se pueden mover, al sur está la zona que Salta pretende seguir avasallando como hasta ahora. De hecho, más de un centenar de pedimentos mineros en suelo catamarqueño están dados por las autoridades salteñas, que no pagan ni un centavo de nada, ni siquiera de canon de agua que extraen de los ríos catamarqueños. Ni hablar de regalías de empresas que operan en nuestro suelo, y toman mano de obra y tributan en la vecina provincia.
 
¡A la acción!
Menuda tarea tiene la Fiscalía de Estado por delante.
Por un lado, retomar firmemente la vía legal del tema Antofagasta de la Sierra y exigir, pedir, solicitar, implorar, o lo que sea, al máximo órgano de justicia del país, que se expida. La SCJN no resolvió aún la cuestión de fondo presentada por Catamarca hace seis años y, más allá de la admisibilidad del planteo dada por la mayoría de miembros (6 a 1), no hay que dormirse al sentido que le den a su fallo. Como antecedente a tener en cuenta, la Corte no dictaminó la medida de no innovar que reclamó nuestra provincia para evitar que Salta siga dando concesiones mineras dentro de Catamarca.
Por otro, para evitar dolores de cabeza como los que tuvimos cuando otro litigio  se definió a favor de Santiago de Estero y nos quedamos sin Frias y gran parte del departamento La Paz.
Tal vez en esa ocasión nos dormimos y en instancias poco claras, con un ministro del Interior que era santiagueño, se movió el limite. Y bajo el amparo de la misma ley, "cedimos" parte de Aconquija, área donde Tucumán crea el Parque Macional de los Alisos.
Ojalá ahora no pase lo mismo. Porque insisto: Catamarca tiene derecho y debe defenderlo. Todos los funcionarios, dirigentes políticos y fuerzas sociales de nuestra provincia deben hacer causa común y comenzar a torcer el rumbo de esta historia, que nos puede dejar sin nada, de lo poco que nos queda.
 

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