Columnistas | Panorama ProvincialViernes, 15 Noviembre, 2013 - 06:45

Edición Impresa

“Yo no fui”

Por Juan Carlos Andrada  (*)

Como si fuera poco daño la pésima gestión impresa al PAMI por Sergio Orellana Barrera, que destruyó la idea de modelo de gestión que inició la Gobernadora y continuó Ramón Figueroa Castellanos, ahora el actual titular del organismo nacional en Catamarca está dispuesto a derribar otro principio del FPV. 
Como el kirchnerismo tiene como bandera la defensa de la libertad de expresión e impulsa por ejemplo la Ley de Medios, al funcionario del PAMI local le pareció oportuno acallar a este prestigioso medio atacando al periodismo catamarqueño.
En lugar de hacer una solicitada para dar explicaciones sobre la deuda con clínicas y sanatorios, viáticos cuestionados, sillas de ruedas y camas ortopédicas tiradas a la intemperie, o por qué se están brindando servicios de tan mala calidad, el médico le endilgó la culpa al cartero. 
No toma nota que con esta actitud políticamente incorrecta, Orellana desbarata la construcción discursiva que hace el oficialismo nacional y provincial desde hace años en defensa de la libertad. En el marco de un sistema democrático y pluralista, el titular del PAMI no soporta la crítica.   
 
¡Disculpe doctor!
El indiscutible funcionario no quiere reconocer que todo es una construcción humana, simplemente porque está hecha por hombres, mortales como cualquiera de nosotros, que a veces suelen enfermarse y por eso apelan a PAMI para “molestar”. ¡Disculpe doctor!
A la par de que tiene un cúmulo de aspectos irregulares, Orellana está convencido de que no se le puede hacer preguntas sobre ciertos temas. No lo presionemos, puede verse obligado a forzar a los empleados a que firmen alguna nota de apoyo a la eficiente administración que encabeza. Por supuesto, no tiene ninguna queja por parte de los afiliados, ¿habrase visto algo así antes?
 
¡Zánganos preguntones!
El profesional se instituyó en el cargo como una suerte de conclusión irrefutable. Una creación perfecta, que no puede ser cuestionada por nadie, mucho menos por el periodismo en época de democracia. ¿Qué se han creído estos incordios del micrófono, zánganos preguntones, sofistas contemporáneos? ¿Acaso alguien les ha preguntado cómo está el PAMI hoy?
 
 
PAMI  y OSEP en las elecciones del 27
Tal vez sería bueno recordar que el funcionamiento de las instituciones como OSEP o PAMI tuvo seguramente un impacto muy importante en el resultado de las elecciones pasadas, cuando el ciudadano eligió sobre la base del criterio costo/beneficio, y no necesariamente en términos económicos (el tiempo también es un recurso y la salud no tiene precio).
Si la gente siente que los costos son más altos que los beneficios que tiene, ese juicio se manifiesta en las urnas. Es lo que pasó con el FPV, tuvo en sus manos toda la estructura para satisfacer las demandas sociales, pero no lo hizo y por eso perdió.
 
Costos altos, pocos beneficios
Las elecciones son la manera de decir de los ciudadanos que, en este caso, institucionalmente, no se sienten bien atendidos.
Dicho de manera directa, siendo oficialismo la gente observa que es más costoso que beneficioso tener a funcionarios como Orellana Barrera al frente de organismos con tamaña responsabilidad, relacionada con los adultos mayores.
En consecuencia, al ser ineficiente en la atención elemental, prioritaria, el titular del PAMI no solo termina transmitiendo impurezas a la imagen del Gobierno, sino que repercute en la gente, arrastrándola a lugares indeseables como la muerte.
 
La imagen es comunicación
Si bien las instituciones sobreviven a las personas, hay que reconocer que, al mismo tiempo, estas organizaciones son influenciadas por las conductas de individuos que van alternando el curso de la historia institucional para bien o para mal.
Orellana influyó negativamente sacando al organismo nacional como una de las organizaciones arquetípicas y de mejor funcionamiento que tenía el kirchnerismo. El FPV debería preguntarse cómo incide en el perfil del frente gobernante. La imagen siempre es comunicación.
De esta forma, cuando cambia un director, se dan nuevas instrucciones al extremo muchas veces de modificar la forma de hacer las cosas. Ese modus operandi puede actuar a favor o en contra de la institución.
 
“Yo no fui”
A Orellana no le cayó la ficha de que el PAMI, además de una institución que presta servicio a los abuelos, es una entidad política al punto que en cada acto oficial o partidario fue citado como paradigma de organización kirchnerista. 
Como no tiene idea dónde está parado, no actúa sobre la base de esos principios rectores, y así le va. ¿Cuál es el reclamo? Simple, que las consecuencias no las sufre el jefe de turno, sino los afiliados que reclaman eficiencia con el servicio que presta el PAMI.
La imagen que ilustra esta editorial es de Sergio Orellana sacándose una foto con su celular frente a un espejo, para la portada de su Facebook, y con un montaje de las siglas de la institución, a fin de graficar la responsabilidad del funcionario.  El titulo "Yo no fuí" es de un capitulo de los Simpsons.
 
El individuo y las instituciones
Se pude decir que las instituciones sufren las conductas humanas, pero por suerte finalmente las organizaciones como el PAMI perduran y los hombres como Orellana pasan. Sin embargo, también puede suceder que sea la institución la que impresione positivamente al joven  médico. Puede ser.
“Una vez me preguntaron: ¿Es importante que un director sepa escribir? Y yo respondí: no, pero sí es útil que sepa leer” (Billy Wilder).
 
Por Juan Carlos Andrada (De la Redacción del Diario LA UNION)

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