Columnistas | Panorama ProvincialViernes, 22 Noviembre, 2013 - 06:55

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"Papá, quiero ser político"

Por Juan Carlos Andrada  (*)

Los catamarqueños ya estamos preparados para recibir la mala noticia. Nos acostumbramos a lo que es y no a lo que debería ser. El bajo rendimiento de los legisladores nacionales y provinciales es un ejemplo.
Lo llamativo es que ya está en la cultura popular instalado que diputados y senadores cobran y que ni siquiera asisten a las sesiones. Algunos dicen que la semana de un legislador llega hasta el miércoles y que se utilizan los viáticos para ir a comer un “asadito” en el interior.
La articulación entre Diputados y Senadores es como un carro al que siempre le falta una rueda. Simplemente no puedan girar al mismo tiempo y mover a la Legislatura a un lugar de mejor consideración social.
Para el común de la sociedad, los legisladores no toman con seriedad su tarea. No hacen los deberes. Debaten, por ejemplo, sobre la necesidad de volver a la “cultura del trabajo”, pero atentan sistemáticamente contra ella.  

 

Tolerancia o indiferencia social
¿Pero la gente “tolera” esta inconducta legislativa o simplemente es “indiferente”? Lo primero habla muy bien del pueblo catamarqueño porque evidentemente tiene mucha paciencia. Lo segundo no es bueno para el sistema democrático.
Es verdad que nosotros también podríamos llevar iniciativas a la Legislatura, pero no lo hacemos. Tenemos una forma muy precaria de vivir la democracia. No se cumple ni cuidamos mucho de los elementos que la democracia tiene. No la hacemos valer.

 

Poca fe en sí mismos
Al parecer, los legisladores no sienten el deseo de ser recompensados por la satisfacción que genera internamente ser creativo o productivo. Alguien les dijo que el exceso de imaginación o de pensamiento racional puede ser “peligroso”.
Quizás han perdido la fe en la fuerza de las ideas. No creen que puedan desde las cámaras aportar un cambio. Se puede decir que se limitan a vivir el día, sin un propósito claro. Ahora ¿qué hace un legislador en la Legislatura sin proyectos, sin iniciativas, sin ideales?
Para la comunidad, es otra forma de vivenciar o experimentar la inseguridad. Así es como podríamos hablar de un tipo de violencia que se ejerce desde una institución hacia la sociedad por la sencilla razón de que desconoce la naturaleza de su función. 

 

Centrum, 250 mg. (comprimidos)
El FCyS gastó más energía en hacer oposición por oposición misma al Gobierno que en analizar a fondo los proyectos que elaboró el Ejecutivo, tratarlos en comisión y llevarlos al recinto como corresponde.
Hacer todo el proceso para que la ley sea sancionada, más cuando la demanda social lo requiere no debería tener inconvenientes, pero hay una notable falta de compromiso y voluntad por parte de ambas alianzas mayoritarias (FCyS y FPV).
No dar quórum para temas importantes dejó de ser una falta institucional grave, y hasta donde socialmente entendíamos era un escándalo. Hoy se convirtió en una “herramienta” legislativa consentida, permitida y fundamentada en el reglamento interno. ¿Estamos progresando eh?

 

“Amigos son los amigos”
Les delegamos el poder, pero en definitiva, con esta conducta desinteresada terminan no representando al pueblo que los eligió. Más allá de los resultados electorales, un diputado o senador que se la pasó viajando y viaticando a quién puede representar.
Saben que recursos políticos que no tienen nada que ver con la gente y su desempeño legislativo sino con los amigos o el poder, los van a seguir manteniendo en el cargo. O sea por cualquier otro motivo, menos por su labor parlamentaria. ¡Amigos son los amigos!
Aquí en estas cosas, cumpliendo con su tarea, haciendo todos los esfuerzos, es donde se demuestra que las cuestiones sociales están por encima de las partidarias, personales y/o electorales. Lo demás es pura cháchara. ¡Salud por Don Vicente!, un legislador de verdad.

 

¿Verdadero o falso?
Hay un convencimiento popular, cierto o no, de que las bases de esa institución son el ocio y el lujo, donde los legisladores gozan de ciertos privilegios y la fama de “trabajadores” no los acompaña. Pero es solo una “sensación”, como la inseguridad ¿vio?
Por eso es que no nos hacemos ilusiones respecto del cambio de actitud que debe primar en 2014. Primero, porque tal problema de falta de compromiso de diputados y senadores “no existe”, y segundo, porque escasea la sabiduría y abunda el orgullo en los legisladores.

 

“Tengo la sensación de que no trabajan”
En el fondo son conductas que tienen que ver con roles y las expectativas no cumplidas. La realidad por lo general no coincide con las apariencias. No nos dejemos engañar, “parece” que no trabajan, pero en realidad son fervientes defensores de la Constitución y ejemplo cada primero de mayo. Recordemos la última apertura de la Asamblea Legislativa, cuando un grupo de ellos pegó el faltazo y se dedicó a las carreras cuadreras.

 

Espejos que distorsionan
Esto de llevar al límite a la población con esta falta de compromiso de nuestros representantes condena al pueblo a ser ciudadanos sin voz. A decir verdad, tenemos legisladores que parecen relojes sin cuerdas.
No obstante, hay honrosas excepciones. Los nombres y proyectos del cuadro que ilustran las páginas 2 y 3 de LA UNION lo dicen todo.
Estamos en el siglo de la imagen. Para bien o para mal, instituciones y personas sufren, a diario, más que nunca, la acción de la imagen. Empero, relacionando Legislatura y legisladores, “la imagen más bella es absurda en un espejo cóncavo” (Ramón María del Valle Inclán).

 

Por Juan Carlos Andrada (Redacción del diario LA UNION)

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