Columnistas | Panorama ProvincialMiércoles, 27 Noviembre, 2013 - 07:25

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Calidad vs. cantidad

Por Ariel Brizuela (*)

Llega fin de año y naturalmente comienza la hora de los balances. En la vida personal hacemos un recorrido a lo largo de los meses transcurridos y evaluamos los pro y los contra.
De la misma manera, en el ámbito político es el momento en que la ciudadanía pasa lista a las tareas encomendadas a sus representantes.
No es caprichoso preguntarse qué hicieron nuestros funcionarios durante el 2013. No es antojadizo examinar a los legisladores que hemos puesto en los estamentos parlamentarios para que promuevan leyes que nos den una mejor calidad de vida.

¡Muy flojitos che!
LA UNION viene informando el desempeño de los diputados y senadores. Ya lo hizo semanas anteriores con los provinciales, y en la edición de hoy con los nacionales.
En términos generales, es como que queda un sabor a poco.
La tarea legislativa, que aparenta no ser tan pesada como otros trabajos, no aparece como aceptable en función de las dietas y canonjías de las que gozan como pasajes, gastos de representación.
De todos modos, ese no es el punto, sino la productividad en función de la alta responsabilidad que tienen de cara a la sociedad.
Con los resultados a la vista, es muy difícil hacer caer el preconcepto de que son unos ociosos.
Que haya legisladores (como el caso del senador nacional Oscar Castillo), que cobran más de 60 mil pesos -en todo concepto y libre de impuestos- y que solo hayan elaborado un par de proyectos, a todas luces indica un desempeño muy flojito.
Si se tiene en cuenta la erogación que le significa al Estado nacional el pago de su salario durante todo el 2013, podríamos estar hablando que cada iniciativa del histórico senador le costó a los argentinos alrededor de 400 mil pesos.

Aunque sea una idea
Parece poco creíble que a lo largo de un año no se haya caído una idea. No nos referimos a propuestas que hayan sido aprobadas, sino  solamente a las "presentadas".
No estamos pidiendo grandes obras jurídicas, ni económicas, ni reformas que vayan a quedar en la historia. Simplemente creemos que al menos proyectos que contengan mejoras para la gente en algún aspecto de su vida diaria deberían haber generado.
Resulta ilógico que con tantos asesores no hayan podido desarrollar ideas para debatir con sus pares.
En este contexto, la diputada provincial Carmen Verón del FCyS justificó su nulo trabajo (no presentó ningún proyecto en lo que va del año) al afirmar que ella estaba para trabajar en las comisiones, acompañar a otros diputados, brindar ayuda social, debatir (aunque no se le conozca la voz en el recinto), bla, bla, bla.
De legislar, nada por aquí, nada por allá.
¡Ah!, y el hecho que haya sido reelecta, como se enorgulleció en declaraciones radiales, no significa que sea una buena legisladora. Muchas veces las amistades, el parentesco, un acuerdo político, los contactos oportunos o una buena cuña entre los que arman las listas puede depositar al menos avezado en una lista sábana.
Aunque también hay casos, como los senadores provinciales, que ganaron un mano a mano en las urnas.
Indudablemente que tener una banca, legítimamente ganada, nos les significó revalidar ese liderazgo en el trabajo diario. Si no, vea el caso de José Perea (FPV), que pasó el 2013 casi invicto. ¡Como si a la comunidad de Andalgalá solamente le bastara una (1) iniciativa para sentirse satisfecha con su representante.

Compromiso y trabajo
Por otro lado, el legislador barrionuevista Marcelo Rivera manifestó acertadamente que “no es la cantidad, sino la calidad, el compromiso y el trabajo diario” lo que hace a un buen legislador.
Apuntó  que “cuando se habla de calidad legislativa -más allá de la cantidad-, es todo lo que nos permite enriquecer aquellos lugares que tienen falencia o un vacío legal”.
Coincidimos. Solamente que se puede hablar de calidad legislativa cuando al menos hay debate, hay estudio, hay preocupación evidente para desarrollar una iniciativa, que tal vez nunca llegue a ley y quede en el camino. Pero el intento está hecho y eso ya es valorable.
A ese "compromiso y trabajo" se refiere seguramente el diputado de Tercera Posición.

Tal vez no entiendan
Puede haber un caso en que productividad no signifique calidad. Esto referido a los representantes que hacen proyectos de declaración por cualquier cosa.
Declarar de interés un evento, un congreso, una reunión, una actividad cultural o deportiva es loable, pero esas cosas no le mejoran la calidad de vida del laburante, que a las 6.00 le suena el despertador. Difícil de entender para algunos que no saben lo que es levantarse antes de las 9.00 desde hace dos décadas.

Las menos, pero excepciones al fin
No todas son malas. Encontramos diputados y senadores en Catamarca y en la Nación con un importante caudal de proyectos, lo cual habla de una preocupación por sentarse a indagar un tema que los preocupa.
Varios de ellos -sin distinción de colores partidarios- se destacaron por sus propuestas. Algunos hablan poco, pero trabajan. Otros son muy locuaces, pero con muy poca contracción al trabajo.
Entre los senadores nacionales catamarqueños, ambas mujeres, Inés Blas (FPV) -que reemplazó en 2011 a Lucía Corpacci-, y Blanca Monllau (FCyS), tuvieron una más que aceptable producción con más de una treintena de proyectos y el acompañamiento de alrededor de una docena de otros legisladores.
En diputados, contrariamente, la de menor producción durante este año fue Marcia Ortíz (FPV), con solo una media docena de propuestas.
El resto de representantes en la Cámara baja se ubicó en un promedio de 15 iniciativas, menos de la mitad del diputado Rubén Yazbek (FPV) -que ingresó para reemplazar a Dalmacio Mera cuando asumió como vicegobernador-, que por segundo año consecutivo fue el legislador catamarqueño con mayor cantidad de propuestas.
En este caso, el presidente del Frente de los Jubilados -aliado al kirchnerismo- se destacó no solo en cantidad, sino en calidad, ya que muchas de sus iniciativas legislativas fueron tomadas por la Nación y tuvieron amplia aceptación entre sus pares, porque apuntaban en su mayoría a beneficiar a la clase pasiva.
Ojalá que al final de 2014, a la hora del balance, podamos tener más diputados y senadores para destacar, porque entendieron  que los ciudadanos esperamos que hagan muchos proyectos, y útiles.

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