Columnistas | Panorama ProvincialLunes, 2 Diciembre, 2013 - 07:35

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Luchemos por ellos

 Por Ariel Brizuela (*)

Tomás tiene 14 años, cuando puede y unos “amigos” lo dejan, limpia vidrios en una esquina de la ciudad para juntar unas moneditas. No quiere volver a su casa, en la que vive solamente con su madre y cuatro hermanitos. De su padre ya nada sabe. Pero sí que con esos pocos pesos no puede ayudar en demasía a su humilde familia.
Desde que dejó la escuela cuando iba en 4º grado no tiene más contención. Ni siquiera hizo el catecismo, así que las pocas nociones de “gente” se las brindó su madre, que con mucho sacrificio plancha por unas horas en la casa de una señora adinerada.
Ahora comen porque su mamá tiene un plan, pero él no olvida las noches en las que se durmió “sonándole las tripas”. No quiere volver a esa realidad, le duele aún acostarse con hambre, despreciado por su condición social, expulsado del sistema (si nadie preguntó por él cuando dejó de ir a la escuela).
Por eso toma el puñado de monedas y se va a una ferretería de barrio para comprar un poco de pegamento (tolueno, que produce efectos alucinógenos) y salir, aunque sea por un rato de este mundo.
Podemos encontrar a Tomás (con otro nombre por supuesto)  en las escalinatas de la Catedral, al lado de la santería. A veces ni te registra y junto con un par de compañeros anda volando. Todos pasan por su lado. Algunos lo miran de reojo, otros lo ignoran y solo alguna consigna policial los corre para que no den mal aspecto.
La historia de Tomás es real. Es de un jovencito catamarqueño al que se le truncó la vida.
Pero no tan solo los jóvenes de escasos recursos estás expuestos al flagelo: todos nuestros hijos están en igual peligro. Porque la droga no conoce de condición social ni status. Solo cambia el precio de la “porquería” que compran y consumen.
Son miles los jóvenes que están en similar situación de vulnerabilidad ante los mercaderes de la muerte. Tal vez no los veamos (o no los queremos ver), pero están, existen alrededor nuestro -tal vez en casa- y necesitan de nuestra ayuda.

Pelea de frente
Para revertir esta realidad había que dar el primer paso. La pelea ya se inició. Nos miramos de frente con el problema. Lo asumimos y estamos dispuestos a enfrentarlo.
La sociedad civil, las organizaciones intermedias, las fuerzas de seguridad, la Iglesia, el Gobierno ya se anotaron.
Seguramente siguen faltando soldados para emprender esta lucha.
En imprescindible el concurso de todos los actores de la sociedad. Nadie puede darse por desentendido y evadirse como si no lo tocara.
Por eso, es aplaudible la conformación del Consejo de Lucha contra el Narcotráfico que convocó la gobernadora Lucía Corpacci. La iniciativa de armar esta instancia de diálogo y acción coincide con una de las conclusiones del Foro de Seguridad que lleva adelante el vicegobernador Dalmacio Mera.
Hay alineamiento de pensamiento, hay decisión política férrea de dar batalla, pero un gobierno (de cualquier signo partidario) no puede solo, necesita la ayuda y el acompañamiento de la ciudadanía.

Sin colores partidarios
Muchas veces, la política mete la cola y arruina buenas iniciativas. Ojalá que éste no sea el caso y que la oposición deje de criticar y aporte ideas.
Por eso pareció muy saludable la humildad con el que la primera mandataria hizo el llamado: “Esto es una preocupación y una ocupación permanente para nosotros, tanto por el impacto social y la salud, especialmente de nuestros jóvenes, como por los delitos cometidos bajo los efectos de la droga”.
“Por eso es esencial que nos involucremos todos, ningún sector de la sociedad tiene que mirar para otro lado, tenemos que trabajar todos juntos porque es un flagelo que nos perjudica a todos”, añadió la primera mandataria en su ruego.
Así también, para que no le queden dudas de algún mezquino, Corpacci fue contundente al manifestar que “la droga trasciende las coyunturas políticas, esto es un mal que afecta a toda la sociedad, es por eso que debemos seguir combatiendo, con más fuerza, y profundizar las acciones para avanzar todos juntos con toda la decisión sobre esta situación”.
“Este Consejo debe fortalecer el compromiso y  sumar propuestas, trabajar coordinadamente  y dar su aporte para combatir esta problemática”, pidió.

El momento es ahora
Indudablemente que la lucha no debe ser solamente discursiva porque los tiempos apremian. Ya hemos perdido años y el “negocio” avanzó hasta nuestras narices y en cada barrio tenemos un “kiosco” y en “la noche VIP” circula como si nada.
Pero, a pesar de ello, aún poseemos la ventaja de que en Catamarca -aparentemente- no hay bandas organizadas ni radicalizadas como en otras provincias, tal como sucede en Santa Fe, donde el gobernador Antonio Bonfatti (víctima de atentados en su domicilio) admitió que se libra una guerra contra los narcos, que con dinero ya corrompieron los estratos políticos, policiales y judiciales, por lo que se hace cada vez más difícil ponerles un freno.
Sus opositores, lejos de acompañar, lo hacen responsable del actual cuadro de situación por haber negado sistemáticamente el problema durante mucho tiempo y recién ahora, con la “soga al cuello” pedir ayuda.
Entonces, que en Catamarca aún no anden los narcos en autos blindados rondando en las noches no significa que no haya droga. Solamente indica que acá no les hacen falta grupos armados para custodiar los envíos porque es “zona libre”.
Y sin ser dramáticos ni agoreros, la mala noticia es que si emprendemos una lucha en serio, “ellos” no se van a quedar en el molde mirando cómo les quitamos el sucio negocio.
Por eso tenemos que estar preparados y alertas. Más allá de las acciones de fondo en materia educativa de prevención, se debe emprender una formación policial más profunda para adecuar nuestros cuadros a esa realidad, hay que preparar urgentemente un paquete de leyes procesales de fácil y rápida aplicación de penas a los vendedores y distribuidores, ya (por ayer) se deben cerrar los “kiosquitos”, las camineras -insisto- deben funcionar para que sepamos que entra y que sale, e introducir cambios en todas las estructuras anquilosadas de lucha contra el narcotráfico.
Hay que hacer todo lo que esté a nuestro alcance con las herramientas que tenemos a disposición. El 19 de diciembre se vuelve a reunir nuevamente el Consejo, y cada entidad u organización llevará un diagnóstico y propuestas de acciones inmediatas para que libremos a Catamarca de la droga.
No permitamos que haya más jóvenes como Tomás. Son nuestros hijos los que están en juego: luchemos por ellos.

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