Columnistas | Panorama ProvincialLunes, 17 Marzo, 2014 - 08:45

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Juegue con el coya…

Por Juan Carlos Andrada  (*)

Si quienes tienen responsabilidad en la salud pública cuentan  con negocios en la parte privada, ese choque de intereses no le permite al sistema sanitario público dar soluciones a la clase más vulnerable relegando la “justicia social” a la rentabilidad de la medicina.
Es comprensible que los médicos trabajen en ambas esferas porque hacen falta tanto en la parte pública como privada, pero otra cosa es que la conducción del sistema esté en manos de profesionales cuya dependencia de sanatorios afecte el funcionamiento de postas y hospitales.
Cito solo un ejemplo, pero hay muchos. La doctora María Manuela Avila es directora del Area Programática N° 11 en la zona  de Belén y Antofagasta, una de las áreas más grandes para cubrir en la provincia. ¿Quién es esta médica?
Personalmente no se cuestiona a nadie, pero resulta que la doctora en mención es sobrina del intendente de Belén, Arnoldo “Nolo” Avila, y empleada del sanatorio privado del máximo referente del FPV en ese departamento, Gilberto Santillán que, además es el jefe comunal de Londres. Pequeño detalle.
 
Fue sin querer queriendo
La designación fue política o aquí tienen un buen ejemplo para aquellos que sostienen que las casualidades no existen. Es decir, nombraron a la doctora Avila no sabiendo que era pariente del Nolo, empleada de Santillán.
También es probable que - en los pueblos chicos nos conocemos todos- se hayan enterado con el tiempo, pero entonces nadie quiso dar marcha atrás para no tener que desdecirse en política. Si hubo un error, no vamos a andar reconociéndolo. 
Uno puede preguntarse entonces de quién fue la decisión de designar en un lugar clave a la sobrina del jefe comunal belicho, Nolo Avila (un hombre “muy honesto”, dicen), ignorando adrede de que también trabajaba - y lo sigue haciendo - en el sanatorio de Gilberto. ¡Caramba, qué lío de parientes!
Qué pasa cuando tienen que designar autoridades en salud en el nivel local. Lo termina resolviendo sola la doctora María o debe consultar con su jefe y su tío. Imagino que no serán estos últimos- de acuerdo con la sintonía política- quienes sugieren nombres y los aprueban ¿o sí?
 
Juegue con el coya y no con las alforjas
En este marco es que se debe extender la pregunta sobre el verdadero interés por la salud pública no solo a la jefa del Area Programática número 11 sino también a los mencionados jefes comunales, porque hay cosas que no cierran o son difíciles de entender o mejor dicho de explicar. 
Me disculpan pero, a partir de estos planteos, alguien tal vez nos saque las dudas, porque cada vez que hay paros y las instituciones públicas no funcionan, los más beneficiados son los sanatorios. Trabajar para el Estado y tener la cabeza en el privado es un problema.
Las instituciones médicas privadas se ven notablemente favorecidas desde el punto de vista económico, debido a las medidas de los trabajadores sanitarios del Estado, ya que los pacientes terminan sin alternativa en las clinicas y los médicos han llegado a triplicar la facturación.
Es lógico. Nadie va a querer que le vaya mal en su emprendimiento particular. A ellos no me he dirigido, si pueden hacer más plata, que lo hagan. Pero  aquellos que son funcionarios y, sobre todo, conducción sanitaria, tienen la responsabilidad de hacer funcionar la salud pública.
 
¿La jefa, dónde está?
Si la jefa del Area Programática se ocupa más de la parte privada, sería penoso. Seguro que hay parte del Norte de Belén que no conoce o hace rato que no va por ahí. No debería sorprender que el sanatorio tenga futuro y la salud pública todavía esté en veremos en cuestiones elementales.
“La doctora María Manuela Avila atiende en el sanatorio privado de Belén, de tal hora a tal hora, todos los días”, anuncian las radios locales con una torpeza política absoluta por parte de la funcionaria pública.  No sabemos ni disimular a veces.
Claro que también es probable que la doctora María haya descuidado su trabajo privado en el sanatorio de Gilberto por atender la función pública, sentando posición firme ante su jefe y su pariente cercano don Nolo, pero no estoy tan seguro de ello.  
Lo cierto es que, siendo Belén un departamento importante, en el hospital no tienen traumatólogo, radiólogo e incluso hay un solo anestesista, que cuando se va de viaje, la gente tiene que irse a operar en otro lado o ser derivado con riesgo de muerte, viajando 4 horas hasta Capital.  
 
Costosas, pero sin uso
Aparatología y estructura tenemos. Cabe mencionar la sala de terapia intensiva en el hospital de Belén, que no funciona porque no se consiguen profesionales, por lo que el paciente termina en una ambulancia contrarreloj con todos los gastos operativos y familiares que eso significa.
60 mil dólares costó cada cama con lo último en tecnología que donó Alumbrera, pero está cerrada hace años. Lo mismo pasa en Andalgalá y Santa María.  En la Perla del Oeste hicieron la sala de terapia en el hospital viejo y construyen el nuevo nosocomio en otro lugar.  
 
¿Para cuándo?
La conclusión es que los nombramientos no se hacen de acuerdo con las necesidades, sino por cuestiones políticas al pariente o al amigo. Con todas las designaciones que hubo no se pudo nombrar los profesionales que hacen falta en el hospital.
Hay una cuestión inconsciente o una estrategia mal intencionada: prefieren que la salud pública no funcione. Delicado sería tener que comprobar que los funcionarios terminan inclinando la balanza, perjudicando al Estado y favoreciendo al sector privado. (Incluir OSEP).
La solución es la carrera sanitaria, donde una de las claves de esta normativa es que los cargos jerárquicos tienen que ser concursados y no políticos. Tendrán que decirse si conviene quedarse en el sistema público y hacer carrera o dedicarse de lleno a la parte privada.
El que ocupa cargos en Salud tiene que poder desempeñar sus tareas en el hospital en serio para que la gente no se vea afectada con este circuito vicioso. Obviamente, el Estado debe pagarle como corresponde para que los médicos dejen de andar especulando políticamente y haciendo la "diferencia" con dinero del pueblo perjudicando a los más necesitados.    
 
Por Juan Carlos Andrada (De la Redacción del Diario LA UNION)
Para comunicarse: launionpolitica2014@gmail.com

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