Columnistas | OpiniónSábado, 17 Diciembre, 2016 - 16:40

Occidente y el islamo-fascismo

Por Milagros Hermida  (*)

El Estado Islámico pareciera ser un monstruo que amenaza con eliminar todo a su paso, dejando un rastro de sangre detrás de sí, y víctimas inocentes por delante. Occidente, habiéndose mostrado siempre tan superior al resto del mundo,  está acorralado, amenazado, asustado, gritando a sus líderes (quienes no parecieran estar tan comprometidos) para que por favor hagan algo. La razón es que los movimientos autoproclamados “progresistas” actuales que hoy gobiernan este lado del meridiano están haciendo “la vista gorda” ante situaciones aberrantes que ocurren constantemente en Medio Oriente y Europa.

Si bien la izquierda actual tiene una responsabilidad significativa en lo que ocurre con los llamados yihadistas en occidente, el origen del problema se encuentra en distintos factores: ideológicos y sociales.

Para analizar las razones ideológicas hay que remontarse unos 700 años atrás, a la era de Abd –Al- Wahhab, padre del “wahhabismo”, pensamiento que fundamenta la yihad y todo lo relacionado a ella.

Abd-Al-Wahhab hablaba de un Islam “purificado”, basado en el Corán y la Sunna. Su ideología llegó a ser demasiado radical aún para su época, lo que derivó en su expulsión de la Meca. 

Para poder difundir sus ideas, creía precisar un brazo armado, un ejército que pudiera imponer su manera de vivir el Islam. Quien le concedió ese deseofue el Emir de Dariya, Muhammad BinSaud, quien a su vez necesitaba un pretexto religioso para legitimar sus doctrinas guerreras y así conformar un imperio donde, actualmente, se encuentra Arabia Saudí.

Abd-Al-Wahhab y Muhammad BinSaud establecieron un pacto para difundir lo que más tarde fue llamado “Wahabbismo Saudí” y unificar los clanes de Arabia bajo una misma bandera. Para sellar su alianza, Abd-Al-Wahhab le ofreció su hija en matrimonio al hijo de su socio, lo que se considera el evento fundacional del Emirato de Dariyah (el primer estado Saudí).

El Salafismo o Wahabbismo es entonces la ideología central de grupos terroristas armados como “Los Hermanos Musulmanes”, “Al Qaeda”, “Hamas” e incluso el “Daesh” (Estado Islámico), entre muchos otros. Estas organizaciones siempre contaron, según la periodista especialista en el tema Pilar Rahola, con una rama bélica, que son quienes concretan los atentados y ataques, y con una rama ideológica, que es la que se encarga de reclutar fieles.

Pilar bien define al conflicto como una hidra, a la que por más que se la destroce en su parte armada, asoma otra cabeza más. Esta “segunda cabeza” que asoma lo hace convocando fieles en todo el mundo, en su mayoría jóvenes que están en situaciones vulnerables donde viven a causa de la discriminación de los propios países occidentales “progresistas”. La pregunta del millón entonces es: ¿Por qué hay comunidades que aún se sienten excluidas incluso en los países gobernados por grupos de izquierda, que levantan las banderas de la libertad como si no pesaran más que unos pocos gramos?

A esa pregunta se suman muchas otras, como por ejemplo ¿Por qué el progresismo apunta en contra de las políticas de Estados Unidos y no de las de Arabia Saudí? ¿Por qué la ONU nombró a ese país director del departamento de derechos humanos, cuando las mujeres, por ejemplo, carecen de derechos fundamentales en relación a otros países del mundo? ¿Por qué la reacción de los países de occidente es tan pasiva?

Es momento de que Occidente abra los ojos. La izquierda podría considerarse seriamente cuestionada en este último tiempo luego de años de gobernar este lado del globo. El reciente triunfo de Trump sea quizás el mayor ejemplo de este fenómeno. A esto le acompaña el Brexit, que derivó en la asunción de TheresaMay como Primer Ministro del Reino Unido, la creciente popularidad de Marine Le Pen en Francia y la reelección de Mariano Rajoy en España, entre otros. Se podría decir que los ciudadanos occidentales están optando por grupos políticos que puedan, entre otras cosas, dar una mejor respuesta ante esta y otras  amenazas.

Las personas en Europa reclaman políticas migratorias más estrictas  -algunos incluso el cierre de fronteras- y una acción ofensiva. Tienen temor  y esto incrementa, entre otras cosas, la discriminación hacia los ciudadanos musulmanes que  se encuentran en occidente . Se continúa con el círculo vicioso, del que se aprovechan los grupos extremistas para convocar jóvenes islamistas endebles.

En tanto Occidente continúe simplemente relatando los acontecimientos  y sin una postura firme centrada en concientizarse culturalmente y en ocuparse militarmente de esta guerra que nos han declarado, entonces el horror continuará sucediendo.
El reciente triunfo de Donald Trump en los Estados Unidos abre una nueva hipótesis de resolución del presente conflicto ya que acorde lo ha manifestado el Presidente de Rusia, Vladimir Putin podría existir una política en conjunto que conlleve a un nuevo plan de acción en relación al conflicto. La respuesta la tendrán los acontecimientos futuros.
(*) Participante del Programa de Jóvenes Investigadores y Comunicadores Sociales 2016.
Fundación Atlás para una Sociedad Libre

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