Columnistas | Panorama JudicialSábado, 31 Diciembre, 2016 - 21:20

La denuncia de Nisman recayó en Lijo pero podría pasar al juez Bonadio

Por una causa de supuesta traición a la patria contra los mismos acusados que está en manos de Bonadio, el expediente iría en febrero a su juzgado.

El juez federal Ariel Lijo fue sorteado y quedó a cargo de investigar la denuncia del fallecido fiscal Alberto Nisman contra la ex presidente Cristina Kirchner, por el supuesto encubrimiento del atentado a la Amia de 1994, pero la causa podría pasar a su colega Claudio Bonadio, quien ya tramita otro expediente por "traición a la patria" contra los mismos imputados.
Así lo sostuvo ayer el fiscal ante la Cámara del Crimen, Ricardo Sáenz, al recordar que en el juzgado federal de Bonadío ya se tramita otra causa contra la ex presidenta y varios ex funcionarios por la firma del Memorándum de Entendimiento con Irán.
"No hay que descartar que el juez sorteado sostenga que la causa por traición a la Patria de Bonadio está más avanzada y mande todo a Bonadio; hay que ver cuál es el criterio del nuevo juez", declaró Sáenz a radio Rivadavia.
Lijo, titular del Juzgado Federal 4 de la Capital, resultó sorteado esta mañana en la mesa general de entradas de la Cámara Federal porteña, en cumplimiento a la orden emitida ayer por la Cámara Federal de Casación Penal de reabrir la causa por la denuncia de Nisman y apartar al juez Daniel Rafecas.
En reemplazo de Rafecas, que desestimó en dos oportunidades investigar la denuncia del fiscal fallecido, aduciendo la inexistencia de delito, el mayor tribunal penal del país ordenó designar un nuevo juez por sorteo para que realice las medidas de prueba.
De igual manera, apartó a los integrantes de la Sala I de la Cámara Federal, Eduardo Freiler y Jorge Ballestero, que también desestimaron la denuncia de Nisman dos veces, pero en este caso el expediente será revisado por la Sala II del mismo tribunal.
A menos que abra la feria judicial de enero y disponga iniciar el tratamiento del expediente durante el mes de receso en tribunales, Lijo se haría cargo de la causa en febrero, cuando debería instrumentar las 45 medidas de prueba que originalmente había solicitado el fiscal Gerardo Pollicita y que Rafecas desestimó.
En febrero del 2015, luego de la muerte de Nisman, Lijo se declaró incompetente para tratar su denuncia, aduciendo que no había conexidad entre ésta y la causa por la cual envió a juicio a oral -ahora en curso- al ex presidente Carlos Menem por al desvío de la investigación para ocultar la llamada "pista siria".

 

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