Columnistas | OpiniónJueves, 5 Enero, 2017 - 17:30

Lo que viene: El contexto Global

Por Enrique J. Martínez

El Contexto Global
La asunción de Donald Trump el 20 de enero en los Estados Unidos comenzará a
entenderse en los primeros noventa o ciento veinte días, por su incidencia en el
escenario global. Es un outsider en ese gran país crisol de razas al que anunció
volverlo a Alexander Hamilton, tarea que lleva más de una generación.
Nación extensa en territorio –como también lo tiene Argentina- en su amplio y libre
espacio fue y es una sociedad abierta, de propietarios, donde sus ciudadanos conceden
poder a sus autoridades y se han organizado espontáneamente y con instituciones.
Los estadounidenses son religiosos y muy practicantes y ofrecen, además de su
liderazgo global, el show más grande del mundo, han recorrido revoluciones culturales
y como vigilantes del escenario han intervenido en los conflictos decisivos de
occidente y oriente y sufrido ataques hasta en su propio territorio. Han pagado un alto
precio por ser una sociedad abierta y plural y también logrado los beneficios del líder.
Exito a Donald Trump y a los Estados Unidos, recordando:
“La evidente reducción de la productividad del esfuerzo es el resultado social que el
proteccionismo invariablemente provoca”.
“El librecambismo lo único que hace es inducir a la producción a ubicarse en
aquellos lugares cuyas circunstancias resultan relativamente más favorables, dejando
de aprovecharse otros lugares donde producir lo mismo resulta más costoso”.
“…Un comercio enteramente libre de bienes y consumos no podría ya provocar
desplazamientos importantes de mano de obra: obligaría, eso si, a cada país a
dedicarse a aquellas producciones para las cuales las condiciones locales resultaran
relativamente más favorables”. (Ludwig von Mises “Liberalismus” 1927).
Es difícil el pronóstico desde el sur del sur, solo recordar en la economía estadounidense
los pasos del proteccionismo con sus costos al comercio libre y sus beneficios.
En la política: la Argentina -por ejemplo en 1961- cuando la relación KennedyFrondizi
pudo ser una sociedad abierta y plural, sin pactos ni negocios de trastienda.
También pudo ser la potencia negociadora con Cuba, puente con las naciones vecinas,
eje en la relación de Latinoamérica, pero el giro final y el neutralismo de izquierda la
privó del posible protagonismo, por falta de convicción y de principios.
Los tendrá ahora Nicolás Dujovne -nuevo ministro de hacienda- como un conector
más y de acción efectiva que la Argentina necesita. Habrá que verlo.
El Contexto Argentino
La dirección a mediano y largo plazo trazada por el ingeniero Mauricio Macri, entusiasma
aunque lo que se intenta y procura refleje malos números luego del primer año
de gestión.
En 1986 Al referirse a la medición del producto bruto y otros índices, Alberto
Benegas Lynch en un capítulo memorable sostuvo: en el Progreso Inmedible que:
“la única medición del progreso de un conjunto de individuos que vive en determinado
país o en determinada región, es la libertad. Cuanto mayor sea el grado de libertad,
mayores serán las posibilidades de progreso”. Entonces este gobierno parece estar
bien orientado a brindar mejores condiciones y ponerse límites. De acuerdo.
Habrá que pasar aun el corto plazo difícil, porque las transformaciones económicas no
fueron de shock para lograr confianza –como nos gustaría y conviene- y por lo tanto
las inversiones también serán graduales. Rescato un liderazgo abierto, sin
negociaciones oscuras y ajustado a la política democrática y el nivel de los actuales
dirigentes.
Pero también es nuestra responsabilidad ante los más jóvenes, de ser objetivos para
apostar una vez más a la visión de un presidente ingeniero que tendrá que mostrar aun
mucho más coraje para ejercer el poder y que no se lo ejerzan a él.
El 4 febrero 2016 referencié a Mauricio Macri con Arturo Frondizi, hasta que su
tercer ministro de economía (luego de Emilio del Carril y Alvaro Alsogaray) el
doctor Roberto Alemann hizo el ajuste. Siempre será mejor hacerlo controlado que
soportarlo como inevitable.
El blanqueo entusiasma porque son más activos para poner atrás de mejores
emprendimientos, pero a no olvidar: en los noventa se recibieron 20.000 millones de
dólares de las privatizaciones y fueron mal gastados.

"Anhelo que la gestión de Mauricio Macri sea valiente en lo económico y
decisiva en las conductas. Porque el bienestar de una país no depende de la
letra de una ley sino del carácter y de la honestidad de los hombres que
dirigen la Nación.-"

 

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