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Frances Arnold, la quinta mujer que recibe el Nobel de Química

 Se inspiró en la evolución para revolucionar la química. Fue galardonada por su trabajo sobre la "evolución dirigida" de enzimas, que permite "la fabricación de sustancias químicas más inocuas para el medio ambiente, como productos farmacéuticos y combustibles renovables".

La estadounidense Frances H. Arnold se convirtió hoy en la quinta mujer que recibe el Premio Nobel de Química, además de la segunda galardonada en una categoría de ciencias en la edición de este año.

Arnold es una pionera de lo que se llama la "química verde". Su método de "evolución dirigida", que permite dirigir por primera vez enzimas en la dirección deseada trabajando directamente con pequeños tramos de ADN y con las proteínas que codifica, facilitó la creación de nuevas enzimas de laboratorio y revolucionó la manera en que investigadores crean desde remedios y detergentes más eficientes hasta procesos industriales más ecológicos.

Arnold, de 62 años, es una ingeniera mecánica y bioquímica que estudió en grandes universidades estadounidenses como Princeton, Berkeley y el California Institute of Technology (Caltech), donde enseña y dirige un laboratorio de investigación.

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Las enzimas y la evolución dirigida

"Las enzimas catalizan todas las reacciones de la vida. Son lo que te permite extraer materiales y energía de tu entorno y convertir eso en músculo, tejido y grasa. Eso es todo hecho por las enzimas. Son unos muy buenos químicos", explicó en 2016 en una entrevista al Los Angeles Times, tras ganar el Premio de Tecnología del Milenio que entrega la Academia de Tecnología de Finlandia.

"Quería crear enzimas que resolvieran problemas de la humanidad, no solo problemas para una célula que los fabrica", afirmó Arnold. "Podés hacer biocombustibles con enzimas. Podés curar enfermedades con enzimas. Podés limpiar tu ropa mejor con enzimas", explicó.

      

El "concepto básico" de usar la evolución para desarrollar mejores enzimas emergió de su laboratorio hace 20 años.

"La evolución es para mí la mejor diseñadora de todos los tiempos. Y me di cuenta de que éste debe ser el algoritmo para futuros diseños, para crear un nuevo código biológico que fuera útil para los humanos", explicó entonces la investigadora.

"Observé la naturaleza y me dije: 'Bueno, la naturaleza no llegó a diseñar enzimas... ¿Cómo sucedió esto?'". "Hacés mutaciones al azar y analizás un gran número de las cosas que tienen las propiedades en las que estás interesado y, después, repetís el proceso", explicó Arnold.

"Y lo repetís, acumulando cambios beneficiosos a través de varias generaciones, más o menos como se ha hecho con gatos, perros, vacas, pollos o lo que sea".

Arnold es una científica con una larga trayectoria y que ya recibió muchos premios, entre ellos la Medalla Nacional de Tecnología e Innovación de Estados Unidos que le dio el presidente Barack Obama en 2013. Esta científica y madre de tres hijos fue también la primera mujer, y una de las pocas personas, en ser nombrada en las tres Academias Nacionales estadounidenses de Ingeniería, Ciencias y Medicina.

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