Sociedad

Científico catamarqueño participa de un descubrimiento que es destacado por la revista Nature

Se trata de Emanuel Andrada, integrante del equipo de investigación europeo que descubrió cómo caminaban hace casi 300 millones de años los primeros vertebrados terrestres.

Andrada egresó de la escuela industrial Vicente García Aguilera y actualmente es doctor-ingeniero del Instituto de Zoología e Investigación Evolutiva de la Universidad Friedrich Schiller de Jena (Alemania).

Las contribuciones de la ingeniería, la informática y la robótica al apasionante estudio de la evolución de las especies es sorprendente. Esta vez, un nuevo descubrimiento echa luz sobre la forma de la locomoción del Orobates, uno de los primeros animales vertebrados que caminaron sobre nuestro planeta, 30 millones de años antes que los primeros dinosaurios posen sus garras sobre suelo prehistórico.  

El Orobates, es un animal parecido al cocodrilo perteneciente a los Diadectomorfos, un grupo intermedio entre anfibios y reptiles que vivió en la actual Alemania hace 280 millones de años. Las simulaciones en las que participó Andrada indican que estos vertebrados primitivos aprendieron a caminar de un modo más eficiente sobre la tierra varios millones de años antes de lo que se pensaba. Hasta ahora, se creía que este tipo de locomoción había surgido después del origen de los amniotas (reptiles, aves y mamíferos cuyas huevos o crías no necesitan del medio acuático para desarrollarse). Pero mucho tiempo antes, Orobates caminaba más erguido y no arrastraba la panza en el piso, inaugurando una manera mucho más eficiente de locomoción para alejarse del agua más de lo que se esperaba y comenzar a  poblar tierra firme. 

El equipo de investigadores que contribuyeron a este descubrimiento es liderado por Prof. John Nyakatura, de la Universidad Humboldt en Berlín (Alemania) e incluye a científicos de Suiza, Reino Unido y otras universidades alemanas como la Friedrich Schiller de Jena, en donde Emanuel Andrada es profesor e investigador. “Mi trabajo en este grupo fue el desarrollo de la técnica para medir las fuerzas de las salamandras y pequeños reptiles, y ayudar en los experimentos y en el entendimientos de los datos biomecánicos de los animales. También en la coordinación entre biólogos y robóticos”, detalló el científico argentino.

El robot

La investigación se viene realizando hace ocho años. Primero, se escaneó tridimensionalmente el esqueleto del Orobates de muestras fósiles (algunas de ellas conservan las huellas de sus pasos, un elemento fundamental para inferir cómo se desplazaba). Luego se construyeron modelos por computadora que simulaban su forma de locomoción. Para enriquecer este modelo, se integraron imágenes de rayos X de especies actuales similares al Orobates, tales como las salamandras o los caimanes. En base a estos parámetros crearon a OroBOT, un biorrobot de 6 kilogramos con la forma del Orobates que se pasea por los laboratorios y con el cual pudieron contrastar y validar sus predicciones respecto cómo caminaba este animal prehistórico.

“Lo interesante de este trabajo es que no se usó biología para mejorar la robótica sino que la robótica se usó para entender la biología, para entender paleontología, por eso es que esto se llama ´ingeniería reversa´“, remarcó Andrada.  El ingeniero, de 43 años, asegura que la tecnología de locomoción artificial avanza a paso firme.

 

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