Columnistas | Panorama UrbanoMartes, 6 Septiembre, 2011 - 10:20

Inauguración formal de la peatonal Rivadavia

Por Basilio Bomczuk

Días pasados se llevó a cabo la inauguración oficial de la peatonal Rivadavia; una obra largamente anhelada por los vecinos de SFVC. Luego de varios años de construcción por etapas, llega a su fin la obra.
El acto se realizó en una fecha muy especial del año, considerando que estamos ya próximos a entrar en la primavera y que los lapachos que se encuentran en su recorrido, están todos en flor. Para el clima que tenemos en esta zona, fue acertado colocar árboles en todo su recorrido, ya que aquellos ayudan a mitigar el calor tórrido del verano.
Con un tratamiento sencillo, se logró jerarquizar un espacio urbano caro para el sentimiento de los vecinos, ya que la peatonal Rivadavia es el paseo comercial a cielo abierto por excelencia.
Notamos los vecinos que tímidamente comienzan a semi peatonalizarse -en obra construida y en proyecto- otras arterias transitadas habitualmente por el automóvil. Este debe retirarse del casco histórico, ya que esta decisión es acertada para el turismo urbano.
Ya señalamos en la nota de la semana pasada, que el arquitecto y urbanista Guillermo Tella -quien nos visitó hace poco- sostiene que: “La ciudad debe desplazar al automóvil del casco histórico, para descomprimirlo, para liberarlo, para evitar su deterioro y para favorecer mayores peatonalidades. Lo acontecido en torno a la iglesia de San Francisco es buen ejemplo de ello...”.

Ahora, entra a jugar la iniciativa
Ya el Estado hizo lo que tenía que hacer: brindar las posibilidades para que el sector privado haga el resto. Y aquí entra a jugar la iniciativa de los comerciantes de la calle peatonal recientemente inaugurada.
Los negocios de la zona deben adecuarse a los nuevos tiempos y poner su granito de arena, contribuyendo estéticamente con sus fachadas. Notarán los lectores -en la foto que ilustra esta nota- las fachadas neoclásicas que se ven en su recorrido. Estas deben jerarquizarse con creatividad.
Lo mismo pasa con los carteles. Es inconcebible que éstos -ya entrado el siglo XXI y con las posibilidades técnicas que hoy en día contamos- compitan entre sí por ver cuál es el más grande y más sobresaliente de la calle. Cuando en realidad, en estos espacios comerciales, el anuncio se destaca más, cuánto más simple y sobrio es en su diseño y tamaño.
Lo dicho hasta ahora es sólo el comienzo y debe motivar a los comerciantes de otros sectores del área central de la ciudad a continuar con la peatonalización. Podemos citar el ejemplo de los vecinos de calle Chacabuco entre Sarmiento y Salta. Ya mencionamos en otra oportunidad en este espacio, su reclamo para peatonalizar esta arteria dado el peligro de la coexistencia explosiva de intensa circulación de: peatones, ómnibus -con sus paradas correspondientes- y automóviles. Las veredas angostas existentes complican aún más la situación.
El próximo paso -para la futura gestión municipal- será intervenir en la calle citada. Como también, continuar con la peatonalización total y parcial de otras del área central, impidiendo que el automóvil ingrese, inclusive para estacionar en los corazones de manzana. Estos deberían recuperarse para la vida pública, como lo propusieron los arquitectos Eduardo Sarraihl y Rubén Gazzoli en su Plan Urbano Ambiental a fines de la década del setenta, continuando el pensamiento filosófico del uso propuesto por Caravati a fines del siglo XIX.
Queda mucho por hacer, sólo estamos en el comienzo. La ciudad es como un organismo vivo, que se va adaptando a los cambios a lo largo de su historia.

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