ColumnistasLunes, 28 Noviembre, 2011 - 09:05

¿Que es mejor, una media verdad, o una mentira total?

Por Ariel Brizuela

Afirmar, como lo hizo Brizuela del Moral, que deja un gobierno mejor de lo que lo encontró, es una verdad a medias, porque si bien es cierto que en 2003, cuando asumió en reemplazo de Oscar Castillo, las cosas no estaban del todo bien, la Argentina estaba saliendo de una crisis terminal, con casi certeza la peor de su historia. Entonces es obvio que ahora entregue la provincia algo mejor al próximo gobierno que encabeza Lucia Corpacci.
Pero también es una verdad a medias que el gobernador saliente hable de cómo lo recibió y no cómo lo entrega, en relación con los descomunales recursos que recibió Catamarca, especialmente entre 2005 y 2010.
El primer mandatario, hasta dentro de 11 días, intenta desviar la atención a 8 años atrás y no focaliza toda su inteligencia en defender su gestión, contemporánea a la mayor bonanza financiera que haya vivido Catamarca, a tal punto que no es descabellado pensar que podríamos ser Suiza.
Y ante un informe de LA UNION, surgido del análisis presupuestario conjunto entre los técnicos salientes y entrantes, elípticamente responde, pero no desde la economía donde los números fríos le pueden jugar una mala pasada, sino desde la política y desde su percepción particular. Visión subjetiva compartida obviamente por algunos aduladores. Seguramente los mismos que lo asesoraron antes del 13 de marzo, y durante la larga transición.
Tal vez sea este mismo entorno el que “lo hace decir cualquier cosa”, a opinión del futuro ministro de Obras Publicas, Ruben Dusso, al referirse a los conceptos técnicos que emitió Brizuela del Moral con respecto a la utilidad del acueducto Las Pirquitas-Capital. Al parecer, se licitó una cosa y se hizo otra. Y la anunciada obra que iba a venir a solucionar el problema de agua potable de los capitalinos no será así, a menos que se haga una serie de obras complementarias, también millonarias, como la primera parte. Es como que alguien le hubiera dicho una verdad a medias al Gobernador y éste las hubiera tomado literalmente y, hoy por hoy, tuvo que intervenir la Justicia para paralizar una obra que no sabemos si es la correcta.
Es como que también recibió verdades a medias, cuando le informaron que la provincia viene con un déficit mensual del orden de los 30 millones de pesos, y que si no se hacían los ajustes correspondientes y oportunos, la provincia se iba a la bancarrota. Sin embargo, el camino fue todo lo opuesto: aumentar el gasto público, situación de la que ya hemos analizado en reiteradas oportunidades.
“Leí que tienen miedo de que no les alcance. La plata que recauda la provincia alcanza para pagar los sueldos, para gastos corrientes y pagar algunas obras, y lo demás se hace con fondos de la minería, con fondos de la soja o con convenios con municipios o con Nación, por lo que el espectro de posibilidades de obras son muchas”, destacó Brizuela del Moral en réplica a la información de este diario.
Puntualmente, la ironía –inapropiada para el momento político y financiero de la provincia- viene en relación con el dato que por mes se pagan casi 120 millones de pesos en sueldos, y que en 2012 a este ritmo la provincia tendrá que afrontar salarios exclusivamente por 2.782 millones de pesos. De ese modo, a la nueva gestión le quedaría un margen de fondos de 314 millones de pesos para todos los otros gastos durante el próximo año.
En conclusión, la Provincia tiene comprometido cerca del 90 por ciento de sus ingresos de todo el año que viene (recaudación propia y Coparticipación Federal) en el pago de sueldos.
Y como dato desalentador, ya estamos en ese cuello de botella (por más que no lo admitan desde Casa de Gobierno), por eso los equipos económicos de Corpacci tienen que plantear la realidad crudamente, no solo con la gobernadora (a quien no le tienen que llegar verdades a medias), sino con toda la sociedad de Catamarca. La ciudadanía merece y es su derecho saber dónde estamos parados. Y si tienen que recurrir al endeudamiento, deberán plantearlo claramente.
En ese sentido, ahora, a días de irse, Brizuela admite que hay deuda: “Creo que la provincia queda mejor de lo que yo la recibí. Yo la recibí con una deuda de 1.500 millones de pesos, y yo la entrego con una deuda de 1.000 millones, o sea un tercio menos”. Otra verdad parcial porque nada dice que la merma también tiene que ver con el programa de desendeudamiento que llevó adelante la Nación y que la provincia adhirió.
Y el hecho que destaque como un logro no haber sacado más plata prestada, es parte de otra media verdad. Hubiera sido un verdadero despropósito endeudarse más, con los recursos extraordinarios que tuvo Catamarca durante su gestión.
Es decir, parece un consuelo de tontos decir que debemos apenas mil millones de pesos en una Catamarca que recibió, por ejemplo, de la actividad minera, ingresos por 1.100 millones de dólares –más de 4 veces la deuda- durante su gestión. Alguna vez deberá explicar detalladamente en qué se gastaron estos recursos.
Es cierto que el brizuelismo deja mejor la provincia que lo que la dejó el castillismo, pero seria mejor en estos casos donde hay intereses comunes a todos los catamarqueños, que no nos digan medias verdades, sino verdades completas. La opción de la mentira total no debería ser ni siquiera considerada.
 

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