ColumnistasMartes, 6 Diciembre, 2011 - 08:57

Luis Caravati: de puño y letra…

Por Basilio Bomczuk

El sábado pasado, visitó nuestro programa de radio la licenciada Marcia Lobo Vergara, tataranieta de Luis Caravati. Ella acaba de publicar un libro de su autoría al que tituló: Luis Caravati de puño y letra.
Como ya comentamos en otra oportunidad, el arquitecto italiano diseñó intuitivamente la ciudad de Catamarca. A medida que se iba vinculando con la sociedad de la época y le encomendaban una serie de edificios, elaboró, casi sin proponérselo, un plan urbano ambiental para la ciudad, que no necesitó ser escrito en papel, ya que lo hizo en la obra misma.
La persona del arquitecto italiano, que llega a Catamarca a mediados del siglo XIX, se revaloriza, desde el plano humano, con la mirada de la historiadora. Como dice ella: “La figura de Luis Caravati sigue siendo apenas conocida para la mayoría de los catamarqueños…”.
Sobre la base de los testimonios que recoge Lobo Vergara en el pueblo natal del arquitecto y la publicación de documentos, como el acta de nacimiento y bautismo, conocemos sobre su origen y su familia en Italia.
Llama la atención, especialmente, el diario de memorias –que la autora recibió hace unos meses de un familiar suyo– escrito de puño y letra por Caravati (de ahí el nombre del libro) donde relata, entre otros hechos, el nacimiento y la prematura muerte de su primer hijo varón, Luis Segundo. Impresiona la leyenda: “Ha fallecido el día 5 de octubre del año de 1878, a las cinco y media de la tarde…” Cuánto dolor habrá sentido al escribir esto…
En el capítulo titulado “su obra arquitectónica”, la autora hace un recorrido por los principales edificios construidos por el maestro italiano. Se incluyen aquellas obras que se estiman son de él.
También, nos encontramos con el árbol genealógico de la familia del profesional en Italia y en Argentina, además de un cuadro cronológico titulado “Caravati en tiempo y espacio”.
“Luis Caravati: de puño y letra” es el resultado de un trabajo de investigación que presenta fuentes inéditas. Documentos muy valiosos desde el punto de vista afectivo y familiar, pero también muy interesantes desde el punto de vista histórico, por tratarse de una persona de reconocida trayectoria profesional, que desempeñó una intensa actividad pública en la Catamarca esplendorosa de fines del siglo XIX.

La marca “Caravati”
Ya mencionamos en otra oportunidad, que el arquitecto inmigrante “diseña y construye” la ciudad de Catamarca. Por más que hayan intervenido otros arquitectos, constructores y albañiles de la época en innumerables edificios… El los hizo. Todos aprenden a construir como este arquitecto italiano. La coherencia y la homogeneidad en el paisaje urbano de la ciudad, y que pueden percibir los vecinos que vivieron a fines del siglo XIX es, a no dudarlo, “La Escuela de Caravati”.
Al final del libro, en el capítulo “Sello y Marca Caravati”, su tataranieta dice: “Creo que han sido insuficientes los homenajes y reconocimientos a este hombre que, con decisión, coraje y muchas esperanzas, abandonó su convulsionada patria en busca de nuevos horizontes, de un destino mejor que le permitiera ejercer su vida profesional…”
Lo que dice Lobo Vergara es muy significativo, ya que, si su nombre es usado con un claro sentido de marketing para el turismo urbano, nos parece procedente que, al menos, sus restos, que descansan en una tumba familiar, tengan un panteón propio que lo recuerde a él y su invalorable aporte al patrimonio cultural de la provincia.
Al honrar la memoria del arquitecto Luis Caravati reflejaría –para quienes nos visitan como turistas– la sensibilidad de los vecinos de esta ciudad.

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