ColumnistasViernes, 9 Diciembre, 2011 - 09:53

Sintonía fina

Por Juan Carlos Andrada

Hoy, tras el recambio de autoridades provinciales, los catamarqueños tendremos la posibilidad de hacer las cosas de otra manera. El FPV toma la responsabilidad entre sus manos de mejorar o superar lo que pudo forjar hasta aquí, bien o mal, el FCyS.
Fue la decisión o el deseo de la mayoría democrática que habló, ratificando varias veces su voluntad (marzo, agosto y octubre), para que a nadie le queden dudas de lo que la gente demanda a las nuevas autoridades que asumen en algunas horas.
La disposición fue de la mayoría como corresponde a las democracias. En consecuencia, esperamos que el nuevo Gobierno haga lo que tiene que hacer “tranquilo”, porque cuenta con el aval, confianza y seguridad que le dio el mismo Pueblo.
Para serenidad de la gestión que asume en el día de la fecha, encabeza por Lucía Corpacci y Dalmacio Mera, gobernadora y vice respectivamente, recordemos lo que por lo general el vecino dice cada vez que emite su voto: “Escogemos siempre lo que percibimos que con el tiempo honrará nuestras convicciones”.
En este sentido, y en relación con la minería e incluso las demás políticas de Estado, estamos convencidos de que, una vez delegada la responsabilidad, nadie puede hacer por el Gobierno lo que solo al Gobierno le corresponde hacer.

No es un partido de fútbol
Sin embargo, tampoco el nuevo Gobierno puede llevar adelante solitariamente el desafío que nos prefijamos. Así como compartimos la toma de decisiones democráticas, debemos ser solidarios y al mismo tiempo garantes del resultado, con el objeto de asegurar que el cambio sea real y efectivo.
Un gobierno no es como un equipo o un partido fútbol, donde si los resultados no andan bien podemos cambiar de técnico y probar con otra cosa el próximo domingo, mientras los demás nos dedicamos a hacer barra y mirar detrás del alambrado (fuera del campo de juego) cómo los otros transpiran la camiseta.
Si usted quiere, se puede compartir algunas características con la teoría de juegos, con tal de que tengamos claro que la diferencia es que en este partido jugamos todos y que es un solo equipo, donde el adversario no es otro catamarqueño sino la realidad que queremos cambiar. Supongo que no hace falta que recuerde que si perdemos, perdemos todos.
Para ganar (insisto, ganar todos) hace falta creatividad y una nueva forma de comunicar los objetivos con relación a lo que queremos conseguir como provincia minera. Por tanto, la gestión Corpacci, aparte de considerar el peso específico de las ideas productivas a desarrollar en torno a la actividad más importante de la provincia, deberá recrear una vigorosa comunicación para evidenciar la política minera que imagina para los catamarqueños.

Leer un libro por la mitad
El tema no es baladí. Por el contrario, un conocido experto en comunicación y escritor guatemalteco sostiene que no informarse o informarse mal, o a medias, es “igual que caminar a ciegas”, y advierte que es más común de lo que suena contárselo aquí. Cita ejemplos, que es lo que en este momento me interesa mostrar para significar, lo simultáneamente común y grave, que puede resultar la falta de una comunicación efectiva.
Doy varios casos. ¿Se imagina una empresa funcionando sin conocer cuáles son los aspectos legales a tramitar para su adecuado funcionamiento? ¿O un paciente alérgico a la penicilina y que el médico no pregunte si lo es? ¿Cuáles pueden ser las consecuencias de pedirle ayuda en matemática a un profesor de inglés? ¿O que le pregunte una dirección a alguien que no conoce la ciudad. ¿Dónde podemos ir a parar?
Tenemos que informarnos primero, o mejor dicho informarnos bien, adecuadamente, si no, terminamos adelantándonos a los hechos y prejuzgamos. La mayoría de las veces creemos saber cómo son las cosas, pero no es así.
Es similar a leer un libro o ver una película “a medias” y especular sobre cuál puede ser el final. Con la diferencia de que ésta es la vida real con sufrimientos ciertamente desgarradores. Hablando de personas, ¿cuántas veces no dejamos que las personas terminen de hablar o de expresar lo que nos quieren decir, asumiendo que ya sabemos qué nos van a decir, y respondemos criticando?
Sin dudas que sobre la actividad de Alumbrera y el futuro proyecto minero Agua Rica, en el departamento Andalgalá, hay mucha información que no ha sido comunicada apropiadamente.

Ruido innecesario
Todo funciona según la ley de “causa y efecto”. Hay sufrimientos que son el resultado de nuestras malas decisiones. Por el contrario, una buena decisión gubernamental deviene de un proceso que necesita tiempo y planificación. Agrego: comunicación eficiente.
Tengo que advertir que si bien es preciso recabar los datos necesarios para una buena decisión, también es cierto que la meticulosidad extrema provoca el aplazamiento de la decisión, y por tanto consecuencias indeseadas. Nos pasó antes. ¿Lo recuerda?
Recordemos cómo llegamos hasta aquí y el papel de la indefinición. La falta de objetivos concretos. La falta de previsión, de imaginación, de anticipación a los riesgos que acarrean las decisiones compulsivas. Las malas decisiones pueden sabotear el potencial de cualquier provincia o país.
Hay que tratar de resolver las causas y no quedarnos en los síntomas, en la superficie, porque favorece la precipitación y superficialidad. Plantear los problemas como “sí o no”, no funciona. Menos si nos referimos a cuestiones públicas en términos de intuición o corazonadas.
Las decisiones tomadas no significan nada, a menos que la pongamos en práctica. Disposiciones de esta naturaleza con mandato popular deben mostrarse, exponerse, publicarse, con la finalidad de observar su evolución. Corregirse con precisiones muy sutiles y de acuerdo con una dirección determinada. Evadiendo paulatinamente los ruidos hasta alcanzar la sintonía fina.

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