ColumnistasMiércoles, 21 Diciembre, 2011 - 09:03

Tolerancia cero

Por Adrián Aráoz

En el municipio de la Capital los cambios se empiezan a sentir y a rienda corta. Durante la semana, el intendente Jalil habría recorrido diferentes áreas municipales, para conocer su funcionamiento y bajar algunos lineamientos de acción concretos a sus alfiles. En este contexto, RJ habría puesto énfasis en los controles de tránsito, por lo cual fue preciso el mensaje para la subdirección de Tránsito: “tolerancia cero”. Rigurosidad, inflexibilidad para los infractores, sin excepción alguna. La intención del Ejecutivo municipal es no solo hacer cumplir las normas de tránsito y combatir a los infractores, sino también proyectan terminar con la anarquía de las calles de la ciudad que supimos conseguir con el tiempo. Por ahora las calles siguen siendo tierra de nadie, pero todo puede cambiar. Las dependencias de contralor municipal, en la mira. En Inspección Municipal la orden fue contundente: “Se hacen cumplir las ordenanzas sí o sí”. “Todo dentro de la ley, nada fuera de la ley” parece ser el lema a seguir en la nueva gestión comunal. Se busca tener una nueva ciudad, ordenada y controlada, en todos los aspectos. Una tarea casi imposible. Primera sorpresa Otras de las dependencias que habría visitado el intendente hace unos días fue Sanidad Municipal, donde no se habría llevado una grata sorpresa. Cuentan los pajaritos que al llegar RJ eran pocos los empleados que estaban en sus puestos de trabajo, y dicen que hasta algunos profesionales de la salud estaban en sus domicilios particulares y que había que llamarlos si se los necesitaba. ¿Maña de la gestión anterior? Esto habría causado gran indignación del jefe comunal, quien entre otras cosas habría asegurado: “El que trabaja cobra y el que no, a la casa”. ¡Teléfono para Susana…! Búsqueda del tesoro perdido El municipio de la Capital no fue la excepción de la estampida que causó el Frente Cívico y Social antes de dejar el Gobierno. Cuentan los pajaritos monetarios que curiosamente días antes del 10 de diciembre, de las arcas de la ciudad “volaron” fondos de los cuales todavía se busca el paradero. Dicen que el faltante es importante, y estaría complicando el pago del aguinaldo y el extra de 400 pesos a los trabajadores de la comuna. Aunque el Ejecutivo sabe que (de alguna manera u otra) podrá hacer frente a estos compromisos financieros, se sigue buscando sigilosamente el faltante de una importante suma de dinero que nadie sabe dónde fue a parar. Adelantado, vale por dos. Según los pajaritos, el joven secretario de Cultura, Turismo y Deportes, Cristian Guillou, ha empezado a demostrar sus cualidades dentro de la función pública, y se encuentra armando un megaevento para Navidad que se presentará en la ciudad para todos los vecinos, que muchos dicen deslumbrará. Sin dudas, el hombre tiene una visión diferente. Es más, dicen los pajaritos que ya tiene en carpeta varios y ambiciosos proyectos para la ciudad que viene en materia cultural y turística. Afirman allegados que el hombre no descansa, y avanza. Duro de domar En un paseo por los pasillos de la secretaría de Servicios Públicos de la Capital, cuentan los nuevos pajaritos que Alberto Kosiky, al parecer, es un hombre duro de domar. En la primera semana se habría mostrado muy exigente y demandante con el personal a su cargo. Tomó las riendas, y al parecer no quiere que nada se le escape. Rigurosidad que ya le habría costado algunos dolores de cabeza. Ya habría tenido algunos cruces con varios funcionarios, uno de ellos habría sido protagonizado con el secretario de Planificación, infraestructura y Equipamiento Urbano, Jorge “Veneno” Carrizo. Por otro lado, todos buscarían parecerse o sentirse un ex “Cristian U” municipal (Adrián Bulacios), y estar a sol y a sombra al lado de RJ, pero el que mejor estaría llevándose los méritos y se quedaría con el ansiado puesto sería “Pepe” (que no es el sapo), a quien se lo habría visto muy cerca del jefe de la ciudad y contaría con toda su confianza. Mosqueteros de la basura Los renovados pajaritos también contaron que se armó una especie de “elite” de la basura, o también se los podría bautizar como “los nuevos mosqueteros de la basura”, conformada por el director de Higiene Urbana, ingeniero Juan Pablo Bosch; el administrador de Recolección y Barrido Urbano, Daniel Zelaya (quien sería alfil del concejal Gustavo Ferreira), y el administrador de la Planta de Tratamiento de Residuos, José Nissin Malki, a quien le habría tocado bailar con la más fea: a las hora de asumir su cargo ya sufrió un robo en la Planta, y a 10 días ya tuvo que sofocar el primer incendio. Los muchachos saben que tienen una tarea más que ardua diariamente y se los habría visto muy preocupados, no solo por la prestación de los servicios, sino también por las demandas del secretario de Servicios Públicos de la ciudad. El nerviosismo de estos nuevos funcionarios sería tal, que se los habría visto recorriendo las calles fuera del horario laboral y hasta imprimiendo varios proyectos. Sin vacaciones. Pajaritos contaron que el Ejecutivo municipal de la ciudad dispuso que todos sus alfiles de la gestión no tengan vacaciones. La prioridad es poner la casa en orden y después se pensará (si hay tiempo) en descansar.

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