Columnistas | Panorama UrbanoSábado, 19 Mayo, 2012 - 08:10

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Una plazoleta inconclusa

Por Basilio Bomczuk

En calle República, entre el pasaje Amalia y calle 25 de Mayo, enfrente del ex Hospital San Juan Bautista, se encuentra la Plazoleta Acuña. El espacio público tiene un busto que recuerda la memoria del médico filántropo doctor Pedro Y. Acuña, quien vivió entre los años 1852 y 1938.
En el edificio principal del ex hospital funciona actualmente la Escuela Vocacional de Expresión Artística, donde se imparten, a casi mil alumnos, clases de folclore, música, títere, teatro, literatura, plástica, canto, guitarra, danzas clásicas, españolas y árabes, expresión corporal, flamenco, tango, malambo, piano, coro, danza jazz, etc., entre otras.
Si el vecino ingresa al patio principal, además de admirar la obra del arquitecto Luis Caravati, sentirá un edificio que está lleno de vida, ya que los niños y jóvenes que concurren a sus instalaciones cuentan con un espacio central de gran calidad.
Las aulas que dan a las galerías del patio mencionado, en algunos casos tienen puertas de vidrio, lo que nos permite imaginar que son espacios democráticos y a la vista de todos. Un aula es eso, precisamente.
Debemos reconocer el trabajo realizado para recuperar un edificio que forma parte de la memoria de los vecinos y que se encuentra incluido en el Circuito Caravati que algún día deberá materializarse, tema del que hablaremos en otra oportunidad.
Todo a medias…
Pero llama la atención que los encargados de diseñar y construir el nuevo acceso al ex hospital hayan olvidado hacer, con el mismo criterio de diseño, la Plazoleta Acuña. La inauguración debía hacerse rápidamente el año pasado y descuidaron muchos detalles que el vecino no perdona.
Es muy desagradable ver el contraste de lo “puesto en condiciones” de “lo dejado a la buena de Dios”… Algo que demuestra la falta de interés de la clase política dirigente por la sensibilidad de los vecinos y turistas que recorren el lugar.
Los padres que retiran a sus hijos de la escuela que funciona en el edificio del ex hospital,  deben esperar en la nueva explanada soportando el intenso calor del piso construido, cuando podrían hacerlo bajo la sombra de los árboles de la plazoleta inconclusa.
También sorprende la dársena en la calle para el estacionamiento eventual de los padres que dejan a sus hijos en la escuela, que no funciona como tal, debido a que la rejilla de desagüe está elevada. Parece que faltó colocar los adoquines que le darían el nivel correspondiente…
Y ni hablar de los monolitos de hormigón colocados en tan estrecha calle, que es el paragolpes obligado de los conductores ebrios que circulan en sus automóviles en las madrugadas, luego de la salida de los boliches.
Tenemos que destacar el trabajo de poda de los árboles que hizo el municipio días pasados, que para nada exime a éste de la tarea de gestionar  la conclusión de la obra de la plazoleta.
Haciéndome eco de los vecinos, docentes, padres y estudiantes que concurren a la escuela, pedimos por este medio a las autoridades que correspondan, que esta plazoleta pueda, por fin, integrarse con su diseño y construcción a través de sus pisos, luminarias, bancos, papeleros, carteles, etc. a la serie de espacios públicos de nuestra ciudad con calidad y sensibilidad por el habitante de a pié. La obra de Caravati también se lo merece.

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