··· Interior
Edición Impresa

Ruta del Adobe: encanto tinogasteño

Lunes, 1 Octubre, 2012 - 06:20
Email

TINOGASTA ©- A la vera de la Cordillera de los Andes, una decena de pueblos catamarqueños conforman un corredor turístico que revela una de las técnicas más ecológicas y ancestrales de construcción: el adobe. El paseo abarca poco más de 50 kilómetros y se concentra en el departamento de Tinogasta, entre casonas, iglesias y oratorios.

La provincia de Catamarca se constituye en el Norte argentino como uno de los destinos culturales más interesantes para el turismo extranjero, por las raíces y costumbres que conserva de antiguas culturas aborígenes. Uno de los testimonios regionales que más sorprende al viajero es un conjunto de pueblos que aún conserva edificaciones realizadas en adobe, hace más de 300 años.
Las iglesias, casonas y antiguos oratorios erigidos bajo esta ecológica y ancestral técnica de construcción conforman, a unos 280 kilómetros de la ciudad capital de Catamarca, un camino histórico y cultural que pone al descubierto gran parte de la identidad local, recomendado especialmente para los amantes de la arquitectura popular americana.
La “Ruta del Adobe” se completa en un día, y transcurre a lo largo de 55 kilómetros de carreteras asfaltadas y caminos consolidados. El viaje se realiza mediante una excursión guiada o también de manera particular, ya sea en auto, a caballo o bicicleta.
 
Distinguida en América
Al igual que Chan Chan en Perú -una de las ciudades más grandes del mundo construidas en adobe- estos pueblos catamarqueños invitan a descubrir los secretos que guardan paredes levantadas sobre la base de agua, tierra, arcilla y pasto. Un estilo de trabajo que se distingue por estar moldeado con las manos del hombre, tal como si fuera una artesanía única.
El adobe fue una técnica de construcción incorporada a la región por la cultura diaguita, y todavía persiste en la actualidad. A lo largo de esta ruta temática, se encontrarán algunas piezas arquitectónicas consideradas entre las más importantes de América, muchas de ellas en pie pese a los reiterados terremotos que se registraron en la zona.
Inicio del recorrido
Una de las opciones para dar inicio al circuito cultural es la ciudad de Tinogasta, que en lengua quechua significa “reunión de pueblos”, prácticamente en el límite con el vecino país de Chile. Allí se encuentran dos edificaciones realizadas bajo esta técnica.
La primera visita es a Casagrande, un edificio de 1808 que funciona como complejo turístico, luego de haber pertenecido al vicecónsul chileno Rodolfo Orella, y al Batallón de Cazadores de los Andes. La segunda parada se encuentra a la salida del casco urbano, donde se erige otra antigua casona deshabitada, la cual permanece abierta al público todos los días, entre las 9.00 y las 18.00.
 
Una capilla familiar
Desde Tinogasta, el camino continúa por la ruta nacional 60 hasta El Puesto, donde se alza una iglesia consagrada a la Virgen del Rosario, que fue construida por una tradicional familia de Catamarca en 1747.
El templo se conoce como Oratorio de los Orquera, y es de carácter privado. Los techos fueron realizados con vigas de algarrobo curvado, y la torre del campanario conserva una estructura circular realizada en barro.
En el interior, hay imaginería traída especialmente desde Chuquisaca, Bolivia. A su lado, está el museo de la familia, que cuenta la historia del lugar a través de objetos, fotos y mobiliario.
Cinco kilómetros más adelante, se encuentra la iglesia de Andacollo, en el paraje La Falda. Es una construcción de mediados del siglo XIX, que combina paredes de adobe con molduras de cemento y cal, la cual fue dañada en parte por un movimiento sísmico.
 
Altar único
La Ruta del Adobe continúa por la localidad catamarqueña de Anillaco, uno de los antiguos centros económicos y religiosos más importantes de la región.
Allí está el Museo Histórico Provincial Mayorazgo, levantado en 1712 en adobe y algarrobo, y una de las piezas arquitectónicas más destacadas de todo el circuito: la Iglesia de Nuestra Señora del Rosario, declarada Monumento Histórico Provincial.
El edificio data del siglo XVIII y es uno de los templos más antiguos de Catamarca. Posee muros de adobe de un metro de ancho; el techo está realizado con cañas y barro, el piso se conserva de tierra. En su interior, se aprecian obras traídas desde el Alto Perú y un altar de barro, considerado único en Latinoamérica.
 
Final de recorrido
El último destino de este mágico circuito es la ciudad de Fiambalá, ubicada a tres kilómetros del casco urbano. Uno de sus atractivos centrales es la iglesia de San Pedro, construida en 1770, a pedido del capitán español Domingo Carrizo, y declarada Monumento Histórico Nacional.
La iglesia forma parte del antiguo Mayorazgo de Fiambalá, y en su interior conserva óleos y una talla de madera de San Pedro Caminador, Patrono de los Viñedos, traída de Bolivia. En su sacristía se ven numerosos pares de zapatos que le son entregados al santo como ofrenda. Según la leyenda, él camina entre las viñas y regresa al altar con espinas en su calzado.

Comentarios

Nuestra provincia es hermosa por donde la miren solo hay ke difundirla permanentemente así el turista viene y no irse al exterior como la Sra. Patricia Saceta a gastar el sueldo ke nosotros le pagamos.
Nuestra provincia es hermosa por donde la miren solo hay ke difundirla permanentemente así el turista viene y no irse al exterior como la Sra. Patricia Saceta a gastar el sueldo ke nosotros le pagamos.
Deseo saber más sobre lo que se puede ver en esta zona. Desde ya muchas gracias

Enviá tu comentario!

Importante.

La Unión Digital no tiene responsabilidad alguna sobre comentarios de terceros, los mismos son de exclusiva responsabilidad del que los emite.
La Unión Digital se reserva el derecho de eliminar aquellos comentarios injuriantes, discriminadores o contrarios a las leyes de la República Argentina