Columnistas | Panorama TurísticoMartes, 12 Marzo, 2013 - 07:10

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Espera ser tenida en cuenta

Diego Boé

La Cuesta del Portezuelo es uno de los tres íconos que identifican a nuestra provincia. Vale decir, es un “referente natural” de Catamarca, colmado de virtudes y a la espera de ser tenida en cuenta.    
Por otro lado, por razones de orden cultural, los responsables todavía no han cumplido con el homenaje a Polo Jiménez, autor de la zamba en honor a la misma, y que ha sido cantada en muchos lugares del mundo por primerísimos artistas folclóricos. Ni siquiera en su recorrido se encuentran fragmentos de la letra expresados en alguna herramienta de marketing, solo un gran cartel en el llamado “Mirador”.  
En el plano del turismo no hay ninguna obra menor para mejorar su fabuloso trazado y mucho menos un indicador referencial a cada persona que la visita de dónde se consiguen diversos datos útiles.
Mucha carencia de una suerte de proposiciones al agasajado visitante que al momento de recorrerla pueda divertirse o hacer tareas de recreación. No se han visto acciones que sirvan para que vengan más a dar una vuelta, los que lo hacen están movidos por su propia curiosidad.
Sería mejor para su funcionamiento y como herramienta para captar al paseante, que se tengan en cuenta estos conceptos que son realmente necesarios y no capricho del redactor.

¿Quién debe cuidarla?
La llamativa ruta sinuosa que está enclavada en las sierras de Ancasti es jurisdicción del municipio de Valle Viejo, quien tiene la responsabilidad de atender todas las cuestiones inherentes, tales como el estado del asfalto, los guardarraíl, la señalética, las malezas del costado de su trazado hacia la montaña, en fin, todo lo que respecta a su acceso.
También el mencionado municipio tendría que lograr un vínculo permanente, más fluido con el permisionario de la hostería de altura garantizando la asistencia, se evitaría que el privado le haga reproches al Estado municipal de la ruta, el agua, y a su vez no habría motivos para que quede en evidencia que la máquina de café no estaba prendida, que demoran mucho cuando se solicita algo en su bar y todas esas cuestiones domésticas que se dan.                                                                                                                       
Al presentarse cada oportunidad donde haya que hacer uso de una actividad difusiva, muy necesario y aconsejable sería hacer el uso de una imagen de la bella cuesta, en carteles gigantes, folletos, televisión y revistas, marcarle bien al consumidor turístico sobre la misma.
Hay opiniones de ciudadanos comunes que aducen que se ven pocas ilustraciones de la linda ruta de montaña.

¡Es fabuloso lo que tiene para disfrutar!
Está a la altura sobre el nivel del mar de 2.070 metros, única en su tipo,  colocada sobre un cordón montañoso, muy marcada por árboles y arbustos, con una vista desde su cima que no tiene comparación alguna, en ningún lugar de Argentina se conoce una cuesta que tenga las características de la que tenemos los catamarqueños.
El que viene a nuestra ciudad lo primero que quiere conocer es la mencionada ruta escabrosa, o mejor dicho los conserjes de hotel lo que hacen en un primer momento es sugerir ir a pasear por ella.
Tiene algunos ribetes como que genera cierta adrenalina subirse en un vehículo y comenzar a transitarla. A muchos les crea algo de enigma porque no saben con qué se van a encontrar. Saben la referencia de un camino de montaña de altura, pero ni imaginan cómo es.

La opción de nuevas experiencias
En su cumbre cuenta con una de las pistas de parapentismo más completa del país que todavía no se explota, pero los que entienden técnicamente aducen que es hermosa para la destreza de esta disciplina del deporte, con condiciones comparativas únicas.
Por la mañana, luego de algunas horas de tormenta, de repente cuando sale el sol brota ese vapor de aire, realmente en ese momento se puede decir que es otra de las tantas sensaciones lindas que se pueden apreciar.
Otra opción es poder transitarla en moto, y transcribiendo los testimonios de quienes han tenido esta experiencia sirve para marcar una referencia, ya que es otra iniciativa que una persona tiene con respecto al tema en cuestión.
Estando en la cima se puede decir que existe la oportunidad de la conectividad con otros pueblos cerca como Ancasti, Anquincila, Icaño, Los Altos, y poder tener acceso a dos sitios arqueológicos como La Tunita y La Candelaria. Encontrarse con pictografías muy antiquísimas.
Además se ha construido una excelente hostería que lleva el nombre del célebre dueño de la letra musical que da lugar a la zamba, dotada de varias prestaciones.
El que pernocta en ella vive una multiplicidad de emociones, una de ellas, el solo estar a esa altura cuando uno se baja del auto da una atmósfera especial. Luego de haberse alojado, sentado en los sillones del balcón mirando la enormidad de la vista, tomando por la mañana un café con leche, el atardecer en invierno mirando a medida que se van encendiendo las luces de la ciudad allá abajo junto al fuego del hogar y a esa altura ¡es hermoso!
Por cierto, luego de la cena, dejarse llevar por la subjetividad de la noche es el ribete más llamativo, en habitaciones con una panorámica sin descripción alguna.
Aún hay una pintoresca situación para pasarla bien, justo a la mitad del recorrido, en lo que se llama el mirador, una persona vende productos regionales, sirve para detenerse, y al paso a cielo abierto desayunar con algo tan autóctono como una torta al rescoldo calentita con un mate cocido; aspecto que a muchos turistas les hace disfrutar inconmensurablemente.
La Cuesta del Portezuelo es una piedra preciosa de nuestro Valle Central, orgullo catamarqueño.

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