Columnistas | Panorama TurísticoViernes, 5 Abril, 2013 - 07:20

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Condecoraciones

Fijando con precisión la geografía de Catamarca toda tiene un 80 por ciento de montañas, y en medio de esa naturaleza resalta con mucha estridencia una gran cantidad de aspectos hermosos que posee. Son las múltiples condecoraciones que dejan perplejo a cualquier turista.
¿Qué tenemos los catamarqueños?
La Virgen del Valle es la Patrona Nacional del Turismo, aspecto que no es poco. Venerada por todos y por el propio ministro de Turismo de la Nación, Enrique Meyer.
La Cuesta del Portezuelo, por su altura y su trazado no hay otra similar en Argentina.
Es la Capital Nacional del Poncho, y que en julio de cada año queda muy bien representada.
Fiambalá es también la Capital Mundial del Dakar, situación que permanentemente el propio ministro de Turismo de la Nación repite en cualquier ámbito, e incluso en el extranjero.
Se conocen bastante varios rasgos naturales como cuevas, pictografías, objetos incaicos, resabios de otras comunidades aborígenes, que juntándolos a todos denotan un solo calificativo: Catamarca puede ser considerada Capital Nacional de la Arqueología.
En el departamento Belén, muy cercano a Villa Vil, en Laguna Blanca, nos encontramos con la reserva de vicuñas más grande y única del planeta, pudiendo contabilizar 18 mil ejemplares que sirven para elaborar prendas de varios tipos, entre ellas un poncho como el que fue regalado al Papa Francisco hace poco.
El cráter de volcán más grande del mundo, el del Galán, a 45 kilómetros de Antofagasta de la Sierra.
Las Termas de Fiambalá son únicas por su forma, su fisonomía natural que posee.
Antofagasta de la Sierra es, a la vez, un departamento exclusivo en el globo terráqueo, no hay otro igual, a casi 4.700 metros sobre el nivel del mar.
Nos honra el segundo monte más alto de América, el Volcán Pissis, que sube a 6.882 metros sobre el nivel del mar y que integra Los Seismiles, grupo de 6 cordones montañosos de altura parecida.
Otra virtud de Antofagasta de la Sierra, y hacia el norte de la villa que lleva el mismo nombre, a unos 90 kilómetros está el Salar de Antofalla. Les contamos que es el más grande del mundo en extensión, que recorre unos 166 kilómetros de largo.
Los últimos 5 meses de enero, durante la competencia del Dakar, los competidores se deleitaron en las dunas de Medanitos, cercanas a Fiambalá, consideradas las más altas del planeta tierra.
Es considerada la provincia Argentina con un río con el “cauce contrario al habitual”, de sur a norte, no se conoce otro.
Viven en Catamarca muchas artesanas que han heredado técnicas ancestrales para confeccionar artesanías, algunas en casos muy originales como las que derivan del coyuyo, que es un tipo de mariposa cuyas técnicas fueron llevadas al exterior.
La más conocida de las artesanas es doña Aldacira Andrada, de Tinogasta, emblemática en esta actividad, quien falleció durante el 2012 dejando un frondoso legado en el tema.
En el extremo oeste, en sus cordones cordilleranos, integramos parte de la frontera más larga del mundo, donde Catamarca representa una de las bellezas mayores con respecto a otras provincias.
El Campo de Piedra Pómez es una suerte de parque nacional con una consistencia en su suelo, y no hay otro del mismo contexto.
El departamento Tinogasta guarda como propia la iglesia más antigua de Argentina, la de San Pedro, construida en 1700.
El Condado de Huasán, cercano a Andalgalá, es una granja turística que en su casco tiene una mansión colonial muy refinada, y entre sus actividades se fabrica aceite que lleva el mismo nombre, que cuenta con el galardón de hace unos años ser considerado “el mejor aceite de oliva del planeta” en un certamen internacional.
Además le suma el ribete que la cocina de la residencia fue traída desde EEUU y ganó una competencia mundial, resultando la mejor de todas, allá por las primeras décadas de 1900.
Catamarca, ¡cuánta naturaleza, qué bellezas te acunan, tantos galardones para exhibir!

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