Columnistas | Panorama TurísticoViernes, 24 Mayo, 2013 - 08:10

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Por Diego Boé

Catamarca tiene muchos matices en el plano turístico. Le hará vivir al visitante una gran variedad de sensaciones, de la cual generalmente siempre  queda sorprendido por lo que encuentra.
Hay lugares donde, cuando uno llega, ni se imagina con lo que se va a encontrar, menos aún aquí, en nuestro territorio, donde con montañas de mucha altura y colores distintos aumenta el beneplácito ante la observación.
¡Es magnífica nuestra Catamarca!, hay un abanico de posibilidades para pasear, e incluso los días de semana, todo el año.
Estamos ya en lo que se considera para nosotros el inicio de la temporada alta, y con la expectativa de que en un mes y fracción será otra edición más de la fiesta mayor como lo es el Poncho. Festejo que trae el más alto número de visitas a nuestra casa, donde cada mes de julio, muchos puntos del resto de Argentina saben de nuestra fiesta tradicional.
Lo que más le gusta al que no es de la provincia son las comidas tradicionales como el locro, mote o gigote, propias de Catamarca. Ni hablar de preguntar dónde se puede comer carne de llama.
¡El sabor y la exquisitez de los platos mencionados desviven a cualquiera!
Acompaña la vivencia para un turista estando en nuestra ciudad, durante la Fiesta del Poncho, pasear por el predio, ver los diversos tipos de prendas autóctonas y si es mejor, comprarla.
En una lista, van a la cabeza las mantas o ponchos de lana de vicuña o llama, y para los más pudientes, sacos de hombres y mujeres con estas características.
Cada persona que arriba a la provincia ve mucho y comenta la tranquilidad que se observa aquí. Muchos recorren el tramo completo del área Peatonal, de esa forma conocen la idiosincrasia catamarqueña.
Más adelante, cuando esté listo el edificio del museo o casa del arquitecto  Caravati, la misma calle Rivadavia va a ser otro ingrediente más para sumar a cada circuito urbano, y seguro habrá preguntas sobre el edificio de referencia cultural.
Muy cerca del punto mencionado se podría anexar el palacete del doctor Durval Mercado, ya desaparecido, que tiene en su interior un amueblamiento y decoración europea poco vista en nuestra tierra, de muy  buen gusto y lujoso.
Hay voces que dicen: “Qué lindo si se le diera apertura al turista”.
Desde esta propiedad ubicada en Güemes e Hipólito Yrigoyen, si se camina y atraviesa la plaza 25 de Agosto, tendría el turista la opción de ver dentro de la vieja estación del Ferrocarril General Belgrano el museo que acumula objetos de los años que los trenes frecuentaban la Capital. Objetos que muchos lo sienten como propios por haber estado relacionados con el tipo de transporte.
Sigamos en esta continuidad de características turísticas lindas que tiene nuestra geografía, y teniendo presentes los sitios que pueden los visitantes  llegar y disfrutar, que por las vicisitudes de las preguntas formuladas lo inducen justo a un lugar. El de más privacidad está en el Este, como La Posada del Cazador, donde cerca de Alijilán, en campo puro, se sienten  muy bien. Estar en una casa de muchas habitaciones, ornamentadas con muebles acordes con el lugar, para la gente que vive en una ciudad es magnífico el contraste.                                                                                            Al levantarse y desayunar, cuando al turista se le dice que es al aire libre, mejor todavía.
Gusta mucho observar la verde semiplanicie del entorno natural, no es una sensación que todos tienen a diario.                                                                                                                                                                          Es una experiencia que buscan muchos, sobre todo los que están encerrados muchas horas, y el clásico dicho “nadie nos molesta y disfrutamos”.
Ni dejar de mencionar a aquellos que aman la aventura extrema al aire  libre, “nos queremos alejar de ruido”, expresan en forma rápida. Lo primero que hacen es tomar su pick-up, enganchar el acopladito, subir los cuadriciclos y recorren casi 350 kilómetros hasta las dunas de Medanitos, cercanas a Fiambalá.                                                                                                                                                            Allí les encanta, por varias horas, andar en ese sitio alejado del mundo,  para un considerado pensamiento de personas es algo altamente desestresante, se comparte con la familia y se puede lograr con comodidad.
Hay personas que han podido observar sus hábitos, estando en la Capital comienzan a preguntar por un buen hotel en el centro, y solo quedarse a disfrutar, estar en el bar dialogando, usando algún artefacto electrónico, cambiar testimonios con el personal, únicamente.                                                                                                                                                                                         Están varias horas dentro del sitio donde se alojan, a lo sumo les gusta caminar unas cuadras  nomás y volver.                                                                                                                                                       Una manera  particular de pasarla bien en una ciudad distinta a la de origen.                                              Los comportamientos más vividos con plenitud los tienen aquellos que en motos de muy alta gama vienen a la provincia a circular por los caminos de montaña que tenemos, y se compenetran tanto con el lugar que los sacó del plano natural para llevarlos a otro muy fabuloso.
Parar sus rodados en medio de las rutas y junto a la montaña, sacar fotos,  es un impasse obligado que tienen ellos. Digamos, una conducta casi obligatoria.
Debe ser una de las provincias donde más gente en moto llega durante el año, por lo que significan sus rasgos naturales.
¡Qué lindo! Saber que nos eligen por todas estas formas de vivir turísticamente que tiene la provincia de la Virgen del Valle, lo seguro es que esta descripción de varias modalidades o conductas que ejecutan los turistas es de las que mayor índice o indicio se pueden observar.

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