Columnistas | Panorama MineroMiércoles, 14 Agosto, 2013 - 09:00

¿Es antiminero Barrionuevo?

Por Juan Carlos Andrada

Por lo visto, el eje de campaña para la elección de octubre seguirá siendo el tema minero, y es de esperar que el debate se intensifique. En Catamarca se espera una dura confrontación dialéctica de los candidatos, tanto del oficialismo como la oposición. 
En este sentido, el gastronómico y dirigente justicialista Luis Barrionuevo ya anunció que recorrerá el Oeste provincial junto al ex titular de YMAD, Eduardo Pastoriza, y el ingeniero Héctor Nieva, para dar la visión de la minería catamarqueña que tiene "Tercera Posición". 
Por empezar digamos que no son antimineros, aunque así aparezcan discursivamente.  Al menos ninguno de ellos se declaró en estos términos, y en todo caso manejan puntos en común como la importancia de aprovechar bien los recursos no renovables.
De todas formas, el discurso de campaña del gremialista pega como si fuera anti, pero no es más que otro disparador que sirve para dar el debate.  Donde Barrionuevo afirme un dislate como el que “las empresas se llevan todo” deberíamos escuchar otra campana.  ¿Miente o no sabe lo que dice el gastronómico?
 
De anti a pro, ¿anti-ético?
Ante todo menciono que el problema de muchos dirigentes es que para ser funcionarios (municipales, provinciales o nacionales), y alcanzar sus objetivos políticos utilizaron un discurso seudoecologista, pero cuando están "arriba" cambian de postura, y se vuelven pro-mineros atentos a la realidad de las comunas. Esto no se debe hacer, pero es bastante común.
No aceptar la plata que proviene de la actividad de las regalías o utilidades es un acto de coherencia, que muy pocos administradores se permiten tras asumir en sus cargos. Por eso, es importante que quede claro qué plantea cada propuesta electoral a los ciudadanos en torno a la minería.     
 
Cliché de campaña
El argumento completo es que las mineras se llevan “todo” y no dejan “nada”. Lo cierto es que las empresas se llevan tanto en el negocio como Nación recoge en conceptos de impuestos a las ganancias y externalidades.  
Que esa fortuna no vuelva a la provincia o no se derrame de manera generosa de tal forma que se sienta en Catamarca es, en todos los casos pensables y posibles, más bien un problema político y no una cuestión caprichosa de los privados (cuyo porcentaje por supuesto también se puede rever).
¿“Quiénes” se quedan con la tajada mayor  que genera la minería? Tampco son precisamente las empresas. Cuestión que pasa inadvertida para el líder sindical, que desconoce adrede explicaciones elementales de lo que cada uno recibe.      
Que venga como externalidades o en efectivo no importa. Tiene que haber para Catamarca, y sobre todo para los pueblos mineros como Andalgalá, Belén y Santa María, muestras concretas y gestos de consideración por la contribución indiscutible al tesoro nacional.
Necesitamos, cuanto antes, el reconocimiento del Poder Central por el aporte histórico que hace esta provincia al país con sus  recursos no renovables. Más allá de los clichés de campaña, la pobreza en buena parte de la sociedad es real. Tampoco se puede hacer minería con conflictos sociales latentes.
 
Contención social
Por eso no deben soslayarse los reclamos de las comunidades. Puede gustar o no, pero gran parte de lo que se consiguió fue gracias a movimientos antimineros. En muchos casos, actores principales del gobierno y otros, hicieron lo que quisieron o miraron para otro lado. 
Por ejemplo, se siguen haciendo marchas en Andalgalá los días sábados. Los funcionarios tienen que escuchar a todos. Ver pasar la riqueza desde tan cerca y no tener trabajo es incomprensible desde el ángulo que se lo enfoque, incluyendo la mirada de un burócrata.
¿Y si ponemos en marcha una mesa de concertación concebida desde el Concejo Asesor Minero, con la participación de partidos políticos y asesores técnicos? Convengamos que tiene que haber normativas claras de contención no solo para el medio ambiente sino también social.
 
Polémico, controvertido
La presencia de Pastoriza y Nieva en el Oeste catamarqueño para reflotar desde su postura crítica el tema medioambiental viene muy bien atendiendo al hecho de que está pendiente conocer cómo será el cierre de mina de Alumbrera, si no se explota Agua Rica.    
Nieva es un técnico que cayó muchas veces presa de especulaciones políticas, y nunca pudo preservarse de ese karma, tras elaborar una tesis luego de levantar algunos datos del Río Vis Vis, los cuales le costó sostener con estudios científicos posteriores y en forma sistemática.
El técnico pasó rápidamente a un juicio de valor, para dar un salto de "indicadores de alternación" al concepto de "daño ambiental" sin ningun proceso de por medio. El detalle es que Nieva fue uno de los profesionales que consintió el informe de impacto ambiental, presentado antes por la empresa. 
 
¿En manos de quién?
Pero es bueno que se hable de los controles ambientales. Lleva a que nos preguntemos por la supervisión de los organismos oficiales, considerando que tenemos un dique de colas que debe quedar encapsulada con uno de los niveles de agua utilizada en el proceso más altos de Sudamérica. 
Que la calidad de los monitoreos no decaiga al margen de que se puede aumentar la cantidad de los mismos. Los controles no pueden quedar en manos de estudiantes universitarios y mucho menos de alumnos crónicos. 
 
Ahora no, por favor
A los ambientalistas extremos les decimos que es inconcebible que exijan que cuanto antes se vaya la empresa que explota Bajo La Alumbrera, por la simple razón de que nosotros no tenemos ni la capacidad técnica, operativa y financiera para hacernos cargo de un cierre de minas.
Es el momento menos indicado para hacer este tipo de petitorios. Como ya dijimos antes, existen dos momentos críticos en la minería: la apertura y el cierre de un yacimiento. Y aunque a algunos les cueste entenderlo, sin la puesta en marcha de otro proyecto de envergadura como Agua Rica, se acaba la mega minería en Catamarca.
Sin embargo, no es tarde para nada. Todo puede ser. Si imaginamos la contracara de esta situación, tenemos 100 años de minería. Eso sí, la mayoría coincidimos en que tiene que ser en condiciones diferentes.
 
Por Juan Carlos Andrada (De la Redacción del Diario LA UNION)